jueves, 9 de marzo de 2017

Caracas personal


                    Hoy quiero agradecer y reiterar mi enorme cariño a mis sobrinos Luis y Pablo. Creo que, más o menos lo dejé claro mientras nos tomábamos una copa, después de la cena en la terraza. Disfrutábamos de una noche deliciosa cuando les pregunté: ¿Quién me va a quitar ahora la manía de que soy una princesa? Espero que ellos sepan por qué. Yo, desde luego,  lo sé.
Así estaba el cielo de Caracas cuando me sentí princesa
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                         Nos dio tiempo para casi todo. Una tarde vimos tres mini espectáculos de teatro seguidos. Podíamos haber visto algo así como 28. No conocía esta verdadera fiesta del teatro, porque me he enterado después, por Sofía, de que existe también en Madrid y está claro que iré.

                     Esa tarde los chicos nos presentaron  a tres buenos amigos; Jorge Roig, Luis Medel y Rubén Ventura. Sólo puedo decir que me parecieron absolutamente encantadores y que después tuve la suerte de poder conocerles un poquito mejor.
             La primera presentación "Se hunde el barco del capitán" es una parodia sobre la orquesta del Titanic. Un divertido texto y un actor, en particular, que me gustó mucho. La segunda; "Dos palabras" Me gustó menos. Pienso que es muy complicado, en  ese formato, meter al espectador en un tema tan duro. Y por último "La boda de mi mejor amiga" exagerada y divertida. Me gusta mucho esta idea del microteatro y, pienso, en todos los actores, escritores, directores... que pasan media vida en el paro, como es importante este espacio para no perder el ritmo del espectáculo y ofrecer a los que nos apasiona el teatro esta diversa posibilidad.
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 Un domingo delicioso. Buen tiempo, buena comida y mejor compañía. María no se quiso sumar al juego porque no sabía...¡cómo si yo supiese! Lo hice fatal, perdí feo pero me divertí muchísimo. Rubén, a quien ya había presentado, es médico anestesista y, sin embargo, no resulta nada soporífero.
Tarde de estrategia Catán
 
¿Cara de perdedores? Yo más.
 

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Segunda, y última noche, en la inolvidable Sietemares
 Noche de sábado. Cena en la ecoposada
 Sietemares. ¿Por qué será que cuando la charla surge libre te sientes de cualquier parte del mundo?

          Las mujeres en minoría, algo a lo que no estoy nada acostumbrada, pero siento que nos entendimos todos muy bien.
Con María, Luis, Pablo y yo, nuestros ya amigos Jorge y Luis. ¡Qué bien me habéis caído, chicos!
Pablo, me gustas mucho en esa foto.       ..........................................................
Cena íntima. Mesa de fiesta y delicatesen

La mesa estaba preciosa. Vajilla especial para la noche de la despedida. Sabores que se guardan. Palabras que no se olvidan.
Los cuatro disfrutando del placer de querernos. Y yo, que soy una sentimental incurable, empecé a sentir la "saudade" de los días pasados. Recuerdos que, siempre digo, se guardan en el cajón que el corazón tiene para las cosas importantes.
      
¡Gracias, chicos!
       

miércoles, 8 de marzo de 2017

Venezuela: tan bella y tan dura





 


   

                            La Venezuela del título fue mucho más limitada de lo que este sugiere. Ojalá hubiese podido conocer Los Roques, Salto Ángel, el Lago Maracaibo o los Tepuyes de Canaima, por ejemplo. Lugares que sólo he visto en documentales, fotos y sueños. Pero me siento agradecida y feliz por haber añadido una nueva parte del mundo a mi experiencia como viajera. 



                      Desde que desembarcamos en Maiquetía hasta la casa de Luis y Pablo en Chacao, lo que nos llevó cerca de una hora, creo que mi conversación casi se limitó a un ¡Ah!...¡Oh! de sorpresa maravillada ante el paisaje. Altas montañas y profusión de árboles y diversas plantas en todos los tonos de verde, componen el decorado constante del trayecto. Algo así me ocurrió en Rio de Janeiro aunque tengo que confesar, que la vista de la ciudad maravillosa desde lo alto del Corcovado aún me emociona y, hasta hoy, no he visto nada igual. Estoy hablando, claro está, de ciudades grandes y su simbiosis con la naturaleza. Lugares bellísimos, de cortar la respiración, existen por todo este planeta increíble. Y después están las ciudades del alma, pero eso es otro departamento...


               Llegamos a la casa que, como digo, se encuentra en Chacao. Es municipio del Estado de Miranda y, a su vez también del Distrito Metropolitano. El nombre  se debe al cacique Chacao, que dio su vida en defensa del territorio. Es una zona de amplias avenidas y calles rodeadas de árboles, lo que es algo común a toda la ciudad. Casas elegantes y urbanizaciones de excelente categoría, con amplios y luminosos pisos, jardines, piscinas, gimnasios y todas las comodidades a las que accedes con tu huella dactilar y secretas contraseñas. En fin, una zona segura para vivir en una ciudad insegura...una cárcel de un atractivo exclusivismo.
 
             Las serranías del litoral central, o cordillera de la costa, que acompaña todo nuestro camino y  todos los demás caminos costeros venezolanos, no son otras que la continuidad, o principio, de la gigantesca cordillera andina...¡Qué subidón! En Caracas, el Monte Ávila, de 2.765mt. sirve de parapeto guardián a la ciudad que crece en su falda. Todo caraqueño tiene un sentimiento especial hacia ¨su¨monte y yo, sin serlo, también me dejé entusiasmar por aquella inmensa fantasía de verde trepando en dirección al cielo.
Lo que no me esperaba es que, llegada a la casa de mis sobrinos, lo primero que viese, desde uno de
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El Monte Avila y su ciudad: Caracas
sus enormes ventanales, fuera precisamente a él, Ahí estaba el Ávila, como un cuadro perfecto adornando el salón.

Voy a continuar mi relato sobre esta experiencia venezolana por la primera parte del título "bella", la dureza se quedará para más adelante, cuando haya digerido toda la información que conseguí de unos y otros y mi propia percepción en la cercanía de las cosas.


Desde uno de los ventanales de la preciosa 
casa de Luis y Pablo.



           Una primera impresión de Caracas es la de una ciudad moderna, siguiendo un armónico plano urbanístico. Edificios de diseño, como en otras grandes urbes, coexistiendo con algunos de la época colonial y, muchos, de principios y mediados del siglo XX. Grandes avenidas, atractivos centros comerciales y, lo que más me gustó, todo ello rodeado de verde. Sí, ya lo sé, he escrito la palabra verde un montón de veces y más que la voy a escribir. Árboles; desde altas palmeras, samanes, o árboles de lluvia, flamboyanes, que aquí les llaman acacia - nombre menos inspirador que árbol de fuego, como en otros países vecinos- todavía con vestigios de su hermosa floración. El araguaney, que es el árbol nacional, presente por todos lados y muchos otros de los que desconozco el nombre pero que me enamoraron -los árboles y yo tenemos una antigua historia de amo-
Deseaba que todo me gustase y mantuve los ojos siempre abiertos y asombrados ante tanta belleza natural y su armoniosa convivencia con el necesario asfalto.

Plaza O'Leary


Una de las Torres Gemelas



Teatro Teresa Carreño Sede de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y Palacio de la Ópera













Hicimos algunos viajes en coche para conocer un poco mejor la región, lo que nos llevó a otros estados fronterizos. En el de Aragua, visitamos la Colonia Tovar, fundada por los primeros colonos alemanes en 1843. Es como, si de repente, trópico, Caribe, América, dejaran de tener cabida en esos montes bávaros, alpinos o lo que sean, - que no conozco Alemania- donde se vive, se trabaja y se come en alemán. 
Del campo al mercado



Allí se cultiva la tierra, allí se produce, allí se vive una vida diferente. En definitiva, allí no se siente la escasez de productos de primera necesidad y el pan está presente en variadas formas, sabores y precios. ¿Por qué se me ocurre hablar de pan? Más adelante intentaré explicarlo,

La Iglesia de la colonia
Manteniendo costumbres


Luis y Churchill, Sir por lo listo que es.




































Los típicos colores del Hatillo
Aquí se encuentra el famoso tablao flamenco
Otro de los lugares que visitamos fue una ciudad de tamaño medio, con una característica especial. Algunas de sus calles y viviendas se conservan tal y como la dejaron los antiguos colonos españoles. Bares, tiendas y hasta un tablao flamenco para los más añorantes.
Se trata del Hatillo, en el estado de Miranda (todavía no consigo entender el criterio venezolano a la hora  de delimitar estados, distritos...etc.) Allí encontramos una enorme galería de productos de artesanía, indígena...y no sólo. Había un poco de todo, bastante bien distribuído por salas adecuadas a cada tema, con fines didácticos. 
Y si didáctico es también el tema de Miss Venezuela pues vale. Aquí también se le rendía homenaje. Pero tengo que explicar que ese concurso es casi un asunto de importancia nacional. Toda la gente hablaba de que la representante del país no había entrado entre las diez primeras a disputar el concurso mundial. No podían creérselo. Estaban chocados con la noticia, imaginando mil tejemanejes en el criterio del jurado. ¡Alucinante!
 
Simón Bolívar en versión muy libre



Plaza del Hatillo. Rindiendo homenaje al Libertador.

Muñecas "misses" venezolanas en la galería del Hatillo
Máscaras de fiesta



Al final de la avenida principal, surge este prodigio de ingeniería





                        Me resultó triste la información que Lucho, nuestro chofer, nos dio al salir del coche, en la plaza Simón Bolívar: "Por aquí pueden andar tranquilos que no hay violencia" lo que venía a querer decir que la ciudad era una excepción. Hay otras, claro está, pero pequeñas y apartadas de las grandes urbes, como Caracas. Sobre todo Caracas.

                       Fin de semana muy, muy especial.
Desde Caracas, pasando por Maiquetía y La Guardia (puerto que recibió durante muchos años a millares de extranjeros en busca de mejor vida) se accede a la ruta costera de Los Caracas hasta Osma. Durante ese viaje tampoco charlé mucho, como es mi costumbre. Algunas palabras precedidas de un puntazo de admiración ante el paisaje. Me recordó bastante a la carretera litoral Rio-Santos, aunque las abundantes caídas de agua de la brasileña le aportan puntos extra. Hago comparaciones entre Brasil y Venezuela porque encuentro muchas similitudes en los paisajes, las gentes y hasta en palabras que comparten siendo idiomas diferentes. Debe ser cosa del continente.


Flores en la Posada
María y Luis delante de las habitaciones
Cerca de nuestro destino, cambio de panorama. Abandonamos la carretera general. La flora se espesa
y comienza lo que, para mí, es una selva en toda regla pero que se trata de un bosque húmedo tropical.
Pues bien, entre este bosque y el mar llegamos a la ecoposada Sietemares. Contando con la playa donde se asienta la posada hay otras seis, de ahí el nombre. Se accede a todas ellas caminando, triscando, escalando y yo que sé cuantas pruebas deportivas más que, confieso, no realicé. En estos momentos la gente que bien me conoce se sentirán extrañadísimos ¿se notó la ironía? Los que sí demostraron su buena forma física fueron Jorge y Luis, dos encantadores amigos que nos acompañaron, mis sobrinos Pablo y Luis y, claro está, María. Esta mujer va a por todas y siempre nos sorprende.
Una de las siete playas
María, Luis y una señora verde en la segunda playa.
Bar y restaurante de la posada
...Y van cuatro
Durante toda la mañana del sábado estuvieron armando una enorme pila de maderas en la playa, mientras unos hacían caminadas, otros se entregaban a la terapia relajante de un masaje, o dos , o tres, y terminaban encantados, con sonrisas placenteras y oliendo a chocolate. Y otros, como yo, disfrutábamos de un libro prestado, recostada en una hamaca frente al mar, saboreando una piña colada.
            Los deportistas regresaron después de la tercera playa aunque hubo quien aseguró estar preparada -ella, María claro- para continuar.
                Por la noche, después de la cena, encendieron la enorme hoguera y, entre otras propuestas de entretenimiento para los clientes, proyectaban la película La, la Land que, pensábamos ver. Finalmente la charla nos apeteció más y nos dieron las tantas...qué cosa tan rara.




Playa privada de la posada. La llamaré la nº 1.
Posada Sietemares. Desde una habitación



















Si continúo con la descripción de la belleza de este trocito de país que pude conocer, con el encanto de sus gentes y con tantas cosas buenas que viví, me va a faltar ánimo para comentar la otra parte; Venezuela dura.
Estas vistas generales de algunas zonas de Caracas no las incluyo para impresionar negativamente, otra cosa es el resultado que la población de "arriba" tenga u obtenga.
La ciudad, los barrios, la montaña.



Una de las salidas de Caracas
Hasta que viví en Brasil no imaginaba lo que era realmente una favela. Conocía, a veces sólo de oídas, los "bairros da lata" portugueses o las españolas "villas miseria". No hay la menor comparación posible. En Rio de Janeiro me parecieron inmensas. Nunca había visto nada igual. Pues en Caracas, y todo el entorno que recorrí de unos 400 Kmts, divididos en diversas direcciones, los "barrios" -que es como se llama a la aglomeración de casitas, más o menos grandes, plantadas en la falda de las montañas- se me antojaron insuperables por su  densidad.¿Cuántas familias viven en las casas y ranchitos de los barrios? No se sabe. Nadie lo sabe. La Misión Vivienda -una muy buena iniciativa de Chávez- ya ha construído más de un millón quinientas mil viviendas sociales en el país.
Viviendas sociales

                     Me cuenta O: "Perdí dos veces mi casa. Se despeñó por efecto del derrumbamiento de tierras, entonces el gobierno me dio una casa de Misión Vivienda"
No le pregunté si tenía el carnet de la Patria pero lo supongo. El que sí tiene es el CLAP (Comité Local de Abastecimiento Popular)

El Carnet de la Pátria -tiene tela el nombre- Al ser portador de este carnet, se disfrutan beneficios como prioridad para la obtención de vivienda y alguno más si ya tienes carnet del CLAP.


Me cuenta O: "Hace unos días anunciaron que iban a entregar una bolsa de abastecimiento en mi zona. Pagué 2.600 Bvs. sin saber lo que iba a recibir ni la hora en que se iba a entregar. Es necesario que todos los vecinos se encuentren allí para recibirla porque, si falta alguien, no la entregan. Tuvimos suerte porque no faltó nadie. La bolsa contenía: 1k. de sal, 2k. de arroz, 1l. de aceite, 1 pasta dentífrica, 1/2 k. de pasta y 1k. de harina"
Me abstengo de hacer todos los cometarios que me vienen a la mente pero me gustaría obtener una explicación para el hecho de que TODOS los vecinos tengan que estar presentes en la entrega. Y, como no quiero pensar mal, será por control.
Desde la ONG Funpaz, su presidente comenta "Lo que se está creando es una especie de apartheid, un mecanismo que intenta partidizar y etiquetar a la población" 
Foto hecha desde el coche. El supermercado al que se dirigen
está en el punto del letrero rojo, al fondo

                   El gobierno mantiene subsidiados algunos productos importados para que los ciudadanos puedan adquirirlos con su salario. La mayor parte de las veces no saben lo que van a comprar, pero sea lo que sea, les cuesta una media de 3/4h. ante las entradas de los diversos supermercados, como pudimos comprobar todos los días que estuvimos en Caracas. 
Me cuenta O: "Ayer estuve en la cola tres horas, cuando llegó mi vez lo único que quedaba era Colgate Palmolive y un jabón en polvo. No necesitaba ninguno de los dos productos y me fui".
                  Nosotros no necesitamos hacer cola, porque podemos comprar lo que queramos a un precio que, en nuestra moneda, resulta casi irrisorio. Me explico:
El salario mínimo base de un trabajador es de 40.638Bvs. que sumado a la Unidad Tributaria (sólo en tikets de alimentación) de 63.720Bvs. da 104.358 Bvs. En nuestra moneda europea 144.026, a partir de esta información comprendo la bolsa Clap, las colas insoportables y los productos (demasíado escasos) que tienen subsidio. Y también comprendo que toda la gente a quien me atreví a preguntar -ni sé de donde saqué el descaro- tuviese un discurso similar. Desesperanza, enojo, incredulidad hacia el gobierno. Y  todos votaron a Chavez en su primera legislatura, casi todos en la segunda y muchos en el Revocatorio. La desesperanza llegó después.
Volviendo a la economía; La inflacción es tan brutal y el papel-dinero vale tan poco que me recuerda algo que leí sobre la Alemania de los años 30 y los sacos de billetes que tenían que llevar para comprar una barra de pan. Precisamente el pan es uno de los productos mas escasos y que produce las colas más tempranas y numerosas. La explicación de lo del dinero os la dejo en la foto. Eran billetes de 100 Bvs. menos tres que eran de 1.000 Fue todo el dinero que gasté en Caracas; 20 Euros. Cuando hace poco tiempo, desde la Presidencia se quiso retirar los billetes de 100Bvs. -el más utilizado- la protesta ciudadana fue tan sonora que tuvieron que anular el proyecto.
 
70.000Bvs. = 20 Euros

 Otra de las personas con las que hablé; un sastre que regenta una pequeña, antigua y humilde tienda en el centro, en el medio de la conversación me hizo el siguiente comentario. "Mi nuera es médica de familia y tiene dos empleos, cobra lo equivalente a 130 Euros al mes Ante mi gesto de incredulidad repitió la cifra. Llegado ese momento mi cabeza ya no daba para más información económica. Demasíado complicado siquiera para intentar asimilarlo. Y  absolutamente aburrida de la economía que, confieso, nada más lejos de mis inquietudes e intereses intelectuales, paso a otros items de la crítica bolivariana. 
¡Caramba! no sé por qué he utilizado ese término porque me temo que si el general Simón Bolívar, o cualquiera de los otros generales que participaron junto a él en las guerras de Independencia, como el irlandés O'Leary resucitasen, no entenderían la situación doscientos años después.
 Chávez, presente en las alturas
                                     Cambiando de tema voy a empezar recordando un enigma de mi infancia. Me sorprendía, al punto de pensar en algo mágico, como se podían reproducir imágenes de Franco y del yugo y las flechas falangistas, exactamente iguales en las paredes de Madrid. No podía haber pintores tan perfectos y, además, si cuando volvía del colegio no estaban ¿cómo era posible que por la mañana hubieran aparecido tantas  y tan idénticas? Y esto viene a cuento de que esas mismas imágenes -que parecen un negativo al contrario- sensiblemente multiplicadas, ampliadas y con la efigie de Nicolás Maduro, salpican las paredes de Caracas y alrededores. Me inquieta mucho el culto a la personalidad, y más tratándose de un político vivo y no estando en campaña electoral. Porque también vi muchísimas referencias pictóricas a Chávez, casi siempre con una mejor factura artística, puede que por la enorme diferencia carismática de ambos personajes. Aunque a mí, que admiro el arte urbano, me incomoda el que sirve de pantalla a figuras políticas o a la exaltación patriótica

 
Entrada a los túneles en el centro. Chávez y Bolívar

Visión de futuro
La fotografía de la favela en la que se ve el rostro de Chávez no es, obviamente, la única. En muchos puntos, con la suficiente altura para que se vean bien, la colocan. Y, lo más surrealista de todo, es que sólo la imagen de los ojos en varios de  los niveles más altos, habitados o no, parecen vigilar al pueblo. ¿Qué cosa más loca!
 
Ese culto a la personalidad, que tanta antipatía me provoca, se refleja de forma directa en los medios de comunicación social.       
             Luis me traía los periódicos diarios de Caracas y yo creo que no he leído tanta prensa seguida en mi vida. Cada día hacía el esfuerzo de intentar informarme lo mejor posible, lo que resultaba verdaderamente difícil. Las tres publicaciones más importantes son: El Correo del Orinoco, subtitulado La Artillería del Pensamiento. Un diario de tamaño cómodo, parecido al ABC español, pero de diseño feísimo. Mucho colorido y una singular falta de gusto en la maquetación. Es la voz del gobierno. Alabanzas al presidente Maduro, sus palabras y sus obras en cada una de las 32 páginas de que consta. El Universal con el subtítulo: Porque Decides a Diario. Se limita a contar, en 10 páginas, algunas noticias nacionales y  muchas internacionales. Otras 10 las ocupa en deportes, algún apunte de moda, decoración y similares y muchos anuncios. Su maquetación correcta y sus fotos pasables. El tamaño es parecido a los tabloides ingleses, o sea, muy incómodo para leer. El Nacional, claramente oposicionista al gobierno pero sin el veneno al que algunas publicaciones de por aquí nos tienen acostumbrados. 8 páginas en total, de las que sólo son dobles las de capa, lo que da al diario un extraño aspecto de "no se puede hacer más". El tamaño es igual al anterior y no tiene subtítulo. Es vox populi que hay problemas con la compra de papel, a la vista está quien se lleva la peor parte.
                                  

Lo que más me sorprendió, o mejor dicho me provocó un alipori casi insoportable, fue la relación Presidente/Televisión. A Nicolás Maduro le gusta hablar al pueblo. Imitando a su antecesor con el programa Aló Presidente,  no se conforma con uno y tiene varios como Diálogo Bolivariano o Contacto con Maduro.
 Lo malo no es que tenga los espacios que le de la gana y que la población quiera ver. Lo insólito es que todos los canales en abierto tienen que retransmitirlo en directo. Esto es, como si Rajoy quisiera dar una charla y, además de RTV 1 y 2, Antena 3, La Cuatro, La 5, la 6ª...etc.etc tuvieran que suspender su programación para emitir al Presidente.
                      
Colas para obtener el Carnet de la Patria
                                         También me hablaron mucho, y gente muy diversa, del tema de la Sanidad Pública. La situación es sangrante, hasta el punto que muchos utentes tienen que llevar medicinas e, incluso, los guantes quirúrgicos cuando van a operarse. 
Me cuenta O: "A mi vecina la operaron hace cuatro días, en el hospital le inyectaron antibióticos y, al darle el alta, le indicaron la importancia de continuar con ese tratamiento en cápsulas dutante ocho días más. Medicamento que ni había en el hospital ni encontró en ninguna farmacia". En este caso la vecina tuvo mucha suerte.  A Pablo, recién operado de una grave peritonitis, le había sobrado ese mismo antibiótico -que de forma urgente le enviaron de Madrid- y se lo dió a la señora desesperada. Los casos que me cuentan son tantos y tan terribles que no caben aquí, ni yo quisiera recrearme en contar el enorme dolor que supone para los ciudadanos este drama social.


Desde la terraza

Tengo que interrumpir durante un tiempo lo que
En el jardín del embajador
estoy contando sobre la Venezuela dura porque, sinceramente, me está costando muchísimo. Para respirar un poquito, el efecto de luz, al final de una tarde con nubes y ese árbol del que olvidé el nombre, tal vez ni lo pregunté. Mereció mi atención por lo corto del tronco y la fuerza de las ramas. Pediré a Pablo que le haga otra foto, de aquí a seis meses, y poder ver sus hojas.


           Después de un respiro...
         No voy a escribir lo que me relatan sobre la violencia, voy a dar un dato. Todos los medios admitieron la misma cifra: En el mes de Enero, del presente año, el número de "ultimados" -eufemismo de víctimas de muerte violenta- sólo en Caracas fue de 504. (Morgue Bellomonte de Caracas) 
Me cuenta O: "Por la mañana la cosa está tranquila pero por la tarde, si me atraso un poco de vuelta a casa del trabajo, tengo que esperar a reunirme con un grupo grande de vecinos. A partir de las seis no se puede andar solo". Y, en otra coversación en la que se unen dos de los problemas que cuento: "Un vecino de mi zona fue tiroteado. La familia llamó al servicio público de ambulancias. Cuando llegaron dijeron que cobraban 20.000Bvs. por llevarle. Al no disponer de ese dinero, llamaron de nuevo y consiguieron una ambulancia que hizo el servicio previo pago de 6.000Bvs. El herido llegó muerto al hospital"
                      En este momento, muchos podéis estar pensando: Caramba con O. todo les pasa a sus vecinos. Para que lo entendáis, echar una ojeada a la foto de las viviendas sociales. Ese es su vecindario y ella, O, es una persona sincera, muy comedida en sus valoraciones, agradecida por su casa y contenta con su vida actual. Aunque no quiere irse a vivir con su pareja porque él sufre muchos más cortes de luz que ella. De O, no digo su nombre pero ella sabe cuanto me gustaron nuestras  cortas charlas, su actitud y su elegancia. Desde aquí le mando un enorme abrazo.
Tribunal Supremo (Judicial)
Asamblea de la República (Legislativo)
               Definitivamente, Montesquieu no pinta nada en Venezuela. La sana separación de poderes aquí parece decapitada. ¿Quién manda en Venezuela? Respuesta fácil; el Presidente del Tribunal Supremo, soplado por la sabiduría de quien le nombró, junto a otros doce jueces. La Asamblea Nacional es sólo un nombre sin contenido. ¿Poder legislativo? ¿Quién mejor para ejercerlo que quien presentó los Presupuestos Generales del Estado en el T.S obviando a la Cámara?
                     Voy a arriesgar una opinión. La mía. No me considero una experta en política, bueno, ni en política ni en nada. Pero sé lo que siento, lo que he respirado en este país, al que volvería mañana mismo. El gobierno es...lo que es. La oposición...lo que no es. El petróleo no permite adivinar mejores precios y la producción nacional es prácticamente inexistente. Tal y como están las cosas nadie va a apostar por un país en decadencia. ¿Nos olvidamos del mundo capitalista en que vivimos? Opino pués, que a Venezuela le quedan los días contados para quebrar. Y a mí me da una tristeza sin consuelo posible.