En las horas finales me doy cuenta de que supo a poco. Que debía haber hecho algo
más de esfuerzo para subir aquella escalinata, caminar un poco más, preguntar más. Inyectarme, no sé como, más juventud entusiasta. Pero valió la pena ¡Vaya si la valió! Conocí lugares que jamás soñaría conocer. Navegué por primera vez el océano Índico, sintiéndome como los primeros occidentales del siglo II a.C. Conviví más intensamente con personas que quiero mucho e inicié una nueva amistad con otras que apenas conocía. Me siento una persona AFORTUNADA y a aquellos a quienes dedico estas mayúsculas, seguro que se dan por enterados
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| Atención a la originalidad "Un hotel de 5 estrellas en el mar" |
Los barcos de la Princess Cruises ofrecen todo lo que una persona puede desear en unas vacaciones compartidas. Y no hago más publicidad. Es verdad que, con tantos y tan diversos ambientes, difícil sería no encontrar uno para sentirte bien. Incluso el de la buena soledad, ante una exuberante puesta de sol que te emociona y te reconduce a los mejores momentos de la vida. Sobre las "comiditas" mejor no hablar. Si existiese el pecado... Espectáculos, risas, "buen rollo". Y después de cenar, una copa, en cualquier pub con música. Algunos estirábamos la noche charlando, que es uno de los grandes placeres de la vida, cuando los interlocutores son tan interesantes como los que me acompañaban.
En casi todas las clasificaciones internacionales, Singapur aparece liderando varias categorías; ciudad más limpia, mejor aeropuerto, PIB, sólo superado por Suiza, ah! también consta en algunos rangkink como la más cara del mundo. Voy a aprovechar estas informaciones para incluir aquí otro de los liderazgos de la ciudad, su jardín botánico. Patrimonio de la UNESCO. Allí pasamos una buena parte de nuestro último día.
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| Una de las numerosas cascadas |
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| Túnel de flores |
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| Agua por todos los rincones |
Árboles viejos, árboles nuevos. Os preguntaréis qué quiero decir. Me explico: compartiendo espacio -con las necesarias distancias- vemos un bellísimo y viejísimo árbol y la continuación (o conclusión, no lo se) de un proyecto muy interesante. Sobre el primero, ni una palabra. Los árboles, para mí, son algo más que un exponente del reino vegetal. Yo amo a los árboles.
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| La Vida |
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| La otra Vida |
Dejamos por último la visita a uno de los mejores orquidiarios del mundo. Sólo allí, de haberlo visto medio bien, hubiéramos necesitado todo el día. La orquídea es la flor nacional de Singapur y Pablo quiso rendir su homenaje fotográfico.
| La orquídea es la flor nacional de Singapur |
Después de este recorrido, no tan extenso como se merece el Botanic Gardens, y mucho menos de lo que María hubiera deseado, llegamos bastante cansados al hotel. Justo a tiempo de resguardarnos, ya cómodamente sentaditos, de una lluvia de esas que solamente en Brasil pude disfrutar. Como diría Obelix, de las hacen que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. ¡Momento saudades!
Me está dando un poco de pena dejar este rato del viaje. Quedan cosas que contar, claro que sí, pero hay algunas que prefiero guardar en la intimidad del recuerdo. Esas, tienen que ver con la compañía, con las anécdotas, con el cariño. Puse pocas fotos del grupo, ya lo se, pero es que en casi todas estaba yo y...¡no me soporto! Nada de rollo psicoanalítico, nada que no se curaría en una buena y prolongada temporada en Koh Samui, por ejemplo.
Tengo que terminar, pero lo voy a hacer con unas fotos (que me permiten copiar) del más increíble aeropuerto del mundo.

Parece que estoy haciendo publicidad del Aeropuerto de Singapur. Para nada. Es que me quedé
como una pueblerina de cualquier región, de cualquier país, que nunca hubiera salido más allá de los pocos kilómetros cuadrados de su entorno. Tampoco es que me crea Marco Polo pero, algún aeropuerto del mundo he conocido. Ninguno como el de Changi. No vayáis a pensar que lo que me entusiasmó fueron, sólo, las instalaciones, los excepcionales servicios, la grandiosidad, el enorme desarrollo de su infraestructura, no. Lo que me encantó, una vez más, fueron las personas. La amabilidad, la sonrisa, el buen hacer, eso no lo justifica solamente un buen salario. Creo que es algo innato en esa gente bella y, diría que característica, del trozo de mundo que habitan.Y ya en tiempo de prórroga, me viene a la memoria Francia, Indochina...etc. (muchos etcs. ) y pienso que nada modifica la "genética espiritual" de las gentes.
Vale, ya me callo.























