Me lío con las herramientas. Cuando pretendo volver a los orígenes de este blog, un viaje se mete por el medio y mi necesidad de contarlo, para poder revivirlo de vez en cuando, me cambia los esquemas iniciales.
Esta vez no salí de América del Sur pero me moví mucho, tanto como los 2.236 kmts que separan la ciudad de São Paulo en Brasil de la capital argentina. Antes de volar a Buenos Aires hicimos una parada estratégica en Sampa, alojándonos en un hotel del barrio donde mi querida Carla vivió durante su infancia. Jardins; una zona tranquila y, al mismo tiempo, vecina de esa gran Avenida Paulista donde todo, o casi todo, ocurre.
Hicimos lo que cabía, un poco cansados después del viaje desde el litoral, hotel, ducha y a caminar hasta la famosa avenida. Para ellos; Carla, Guca y Camila, un paseíto de nada. Yo me ví subiendo una calle que me pareció poco menos que la subida al Veleta pero que vencí con un espíritu de escaladora que debió entrar en mí sin darme cuenta apenas. Domingo noche y por la paulista, paseaba gente de lo más variopinta. Todas las tribus que conozco, y alguna que otra desconocida, llenaban las terrazas de los bares y restaurantes en este invierno de 24 grados. Grupos de personas sentadas en el suelo escuchaban atentamente las canciones de algún cantautor. Uno sonaba muy bien. Me recordó los comienzos de algún artista, hoy famoso y reconocido en todo el mundo. Mucha vida, como si fuese víspera de fiesta. Como si todo lo que importase se citara allí, en esa noche de domingo. Cenamos y, como era tarde para una visita a un centro cultural, dentro del buen abanico que la Paulista ofrece, nos metimos en un cine. Entre las películas que nos interesaban, por horario, nos decidimos por "Desobedience" del chileno Sebastián Lelio. Nos gustó a todos y yo aprendí algo sobre las comunidades judías que desconocía. Pero eso lo dejo para después...hay tantas casualidades!
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| Buenos Aires, sus barrios y comunas |
La ciudad autónoma de Buenos Aires se divide en barrios y a su vez en distritos. Buscando la casa museo de Carlos Gardel sentimos lo que eso quiere decir. Pertenece al distrito -no oficial- de Abasto, entre los barrios Almagro y Balvanera. Hasta encontrar la calle Jean Jaurés, donde se encuentra el museo, pasamos por el distrito Once ¡menudo lío! como para ir sola. Lo cuento por la casualidad con la película de la que hablaba antes. Allí hay una importante comunidad judía ortodoxa y, tal como supe por el film, se ve a los hombres con sus negros sombreros, o el tradicional kipá y a gran parte de las mujeres con "scheitel", que es como llaman a la peluca. Una forma de modernizar la costumbre de cubrir el cabello con pañuelos, después del casamiento.
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| Así era el edificio de Abasto |
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| Así es hoy. Una moderna galería comercial. |
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| Carla ante una casa enfrente a la de Gardel |
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| Casa Museo de Carlos Gardel |
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| Una esquina "tanguera"en el barrio |
Por fin llegamos a la casa donde vivió con su madre, el hombre que llevó el tango desde su humilde calle en Abasto hasta el último rincón del mundo. En el
año 2003, esa casa se inauguró como museo y hace parte del Patrimonio Cultural.
Tengo que reconocer que cuando Guca me preguntó por teléfono ¿Qué te apetece hacer en Buenos Aires? yo puse el tango en primer lugar. Me viene de familia. Por eso he empezado por aquí. Por donde debía, haciendo un homenaje al mejor.
…“Se preguntarán ustedes por qué no resido en la Avenida
Alvear, en el mejor chalet que se pueda hacer, pero les diré que vivo en este
modesto barrio obrero porque es mi querido barrio, donde yo cuando purrete pasé
momentos de felicidad que hoy, con todos los pesos que tengo en el banco, no
puedo comprarme una hora de aquellas…Además quiero a este barrio mío porque es
reo del mismo tango…” Guardé esta frase de Gardel, que leí en su casa, porque me gustó: aquí os la dejo.
No estoy siguiendo un orden cronológico de los días que pasamos, y disfrutamos, de la ciudad de Buenos Aires. Se me fue la idea trás la música de un bandoneón. Volveré a ella pero por ahora voy a contar otras cosas.
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| Plaza de Mayo. Camila ante la Casa Rosada |
Nuestro hotel, de la cadena Unique, un edificio en la calle peatonal Florida, a dos pasos del centro neurálgico de la ciudad. Esto es, vecina del Obelisco por un lado y por otro al maravilloso teatro Colón. Y a unos pasos más, por decir algo, de la Plaza de Mayo, con la Casa Rosada, Catedral metropolitana...etc. Tiene un sabor "art déco" que me pareció bastante atractivo. Al conocer las habitaciones me di cuenta que no era sólo sabor. Debió ser un hotel de los años 30/40 del siglo pasado, adaptado a las necesidades modernas. Acogedor, sería el adjetivo más apropiado. Y, debido a la vecindad, nos dirigimos hacia ese centro que tanta historia concentra.
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| Pza. de la República. Entre Corrientes y la Av. 9 de Julio |
En la Plaza de Mayo se originó el primer asentamiento. Corría el año de 1580. Puede decirse que allí se fundó la ciudad de Buenos Aires. Pero su nombre actual se debe a la Revolución de Mayo de 1810, que originó la independencia de la corona española. ¿Por qué me parece tan digna de mención esta plaza? Porque fue el lugar donde se concentraron los más importantes acontecimientos de Argentina. Mi edad me permite recordar, aunque sin nitidez, la fuerza de Eva Perón ante "sus descamisados" Pero lo peor, es que recuerdo, y eso sí en toda su nitidez, la avalancha de pañuelos blancos, lágrimas engullidas y gritos ahogados clamando justicia. Tiempo inícuo de la dictadura militar capitaneada por Videla.
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| Pza. de Mayo Integración de dos épocas |
Si hay un infierno, en el que no creo, aquellos que lo provocaron en la tierra nunca saldrán de él. Bueno, lo siento, he permitido a la Coque política asomar la cara. Continuemos con el buen rollo de esta magnífica ciudad.
La plaza y sus aledaños tienen una gran importancia arquitectónica por su variedad de estilos y edificios emblemáticos. El centro lo ocupa la pirámide de Mayo y la estátua equestre del general Belgrano. La Catedral Metropolitana me llamó la atención por su arquitectura neoclásica que recuerda poderosamente al Panteón de Agripa en Roma.
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| Catedral Metropolitana |
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| Tribunal Superior de Justicia |
Esta plaza está rodeada de edificios singulares. Algunos del siglo XIX que, por obra y gracia de la arquitectura, crean armonía con la actualidad. Si en un principio me inquietó, una mirada demorada y sin prejuicio me hizo reconocer su diferente belleza. Hay una especie de refrán que aconseja: "renovarse o morir". No se a quien se le ocurrió pero tengo que admitir que sabía lo que decía.
La recomendación de un restaurante, Villegas, nos llevó a Puerto Madero. Una de las zonas más exclusivas para vivir en la capital porteña, que creció en la cercanía de las cuidadísimas docas del Río de la Plata -frontera natural con Uruguay, un país que "casi" conozco en este viaje- En el dique 3, el español Santiago Calatrava construyó el Puente de la Mujer que a mí, que no me encanta todo su trabajo, me pareció precioso. El día muy frío. El restaurante excelente.
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| Puerto Madero |
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| Detrás el Puente de la Mujer |
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| La Boca. Caminito |
Esa misma tarde fuimos a conocer uno de los barrios más típicos de Buenos Aires. Seguramente el contrapunto de lo que dejábamos atrás. La Boca. Hablar del barrio de La Boca es hablar de historias de inmigrantes. De gente que llegada desde Europa, principalmente Italia, organizaron sus vidas y soñaron sus ilusiones en aquellos frágiles "conventillos" que servían de vivienda para familias enteras. Entre proyectos, leyes y trabajos de modernización, el núcleo, hoy centro de turismo obligado, permanece.
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| ...Y el tango surge de nuevo |
Para algunos La Bombonera y Maradona, son los nombres que más suenan cuando se habla de La Boca. Pero es muchísimo más que eso. La Boca es vivir de una forma diferente, tal vez con la imaginación. Después de un chocolate caliente en el café más parecido a la salita de una casa humilde, un caballero, que se presentó como Guillermo, me pidió permiso para darme un abrazo. Se lo dí, me lo dió. Pues eso, La Boca es diferente.
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| Un restaurante típico, sus "gentes" y sus labores |
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| Maradona, Evita y Gardel ¡Qué loco! |
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| Corrientes 348 sin gato de porcelana |
Tengo la impresión que las calles en Buenos Aires son interminables. Algunas cruzan barrios enteros, cabalgan avenidas y tienen más números que la lotería de navidad. Por ejemplo; Corrientes, que pasa de calle a avenida como si tal cosa. Estaba bien cerca del hotel. Caminé un poquito por ella por aquel recuerdo romántico de "...Y todo a media luz"...¡Ay mi fijación con el tango! Digo que caminé un poquito, pero quien sí se hizo el medio maratón fueron Carla y Guca, buscando el nº 348 por aquello del bulo de su inexistencia. Lo encontraron, convertido en un triste garaje, sin gato de porcelana que maullase al amor ni nada de nada.
Y como un turismo, como debe ser, tiene que pasar por la gastronomía también, hicimos recorridos para todos los gustos. Desde excelentes restaurantes especializados en asado argentino, en los que sólo de ver el tamaño de la pieza sentía la necesidad de hacerme vegana ¡gracias Guca por la ayuda! hasta el más humilde y pequeño establecimiento. Este, el pequeño, es de visita recomendada para comer las mejores empanadas catamarqueñas.Y ahí me entra en la memoria la voz de Cafrune:
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| La Brigada. Futbol y carne. Estamos en Argentina |
"Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde.
Un pueblito aquí, otro más allá
y un camino largo que baja y se pierde"
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| ...Y pedí el menor... |
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| Quince personas, lleno total. |
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| Galerías Pacífico, cabalgando por tres siglos. |
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| Para reír. Letrero en "El Locro" |
No me considero especialmente golosa pero allí los dulces tienen delito. Y lo cometí. El dulce de leche, y todas las maravillas que hacen con él, justifican, creedme, el pecado. Y aprovecho este momento dulce para contar la historia de un sabor, de unas bellísimas galerías comerciales y un nombre.
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| Todo un mito tanguero |
Alfajores; hasta los menos "dulceros" se rinden a su gratísima sensación. Galerías Pacífico; un centro comercial insólito dentro de ese mundo en el que, siempre digo, no me perdería. Se construyó en el centro de la ciudad en el siglo XIX y ya en el XX, prestigiosos pintores argentinos se ocuparon de sus bellos murales. Por último, el nombre "cachafaz". Según la mitología tanguera se trata de un pillo, insolente, y descarado. Extrañé tanto el nombre que en la Casa Museo de Carlos Gardel, se lo pregunté a uno de sus funcionarios. El motivo de mezclar los tres elementos es que, en un café Cachafaz, de las Galerías Pacífico, Guca se lió a comprar alfajores, de casi todos los sabores que encontró, para que me los trajese a España.
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| Museo de Arte Latinoamericano |
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| Guca y las aspiraciones feministas |
Carla, que vino con los deberes hechos de casa sabía, además de los
restaurantes, todo lo que debíamos conocer aprovechando al máximo el
tiempo que teníamos y, la verdad, es que se superó. Una visita al MALBA ,
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, me descubrió a la fotógrafa Sara
Facio y su dedicación a la política de Juan Domingo Perón, desde el
poder y desde la calle. También se exponían trabajos del panameño Richard Prince y la
norteamericana Cindy Sherman. Como siempre, algunas cosas me gustaron y
otras no tanto. Pero sí me gustó el museo y algunas piezas de su propia
colección. A la salida, una asociación feminista nos pidió que escribiéramos una reivindicación para sus trabajos de estadística. Carla y yo colaboramos con gusto y a Camila, si la dejan, todavía estaría allí colocando sus notas. ¡Grande, esta jovencita comprometida!
Como ya he dicho, la cultura y el cuidado de todo lo que tiene a ver con ella se siente en la ciudad y en las personas. Me gustaron, de modo particular, los antiguos cafés cuyo aspecto actual parece que no se diferencia del del día que se inauguraron. Voy a detenerme en el Café Tortoni.
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| Entrada Café Tortoni. Inaugurado en 1858 |
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| Interior Café Tortoni |
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| Fue nuestra mesa |
Existe una lista de "Bares Notables" en Buenos Aires que, de tan extensa, pienso que pocos serán los que la conozcan al completo incluyendo a los propios bonaerenses. Creo que uno de los más antiguos, sino el que más, de los locales que hablo, es el Tortoni, en el número 825 de la Avenida Mayo. Allí se dieron cita grandes nombres de la cultura como Alfonsina Storni, Juana de Ibarborou, Arthur Rubistein, Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar...y tantos otros que necesitaría muchas páginas para nombrarles. Entre 1923 y 1943, el pintor Benito Quintela Martín organizó una de las peñas literarias mas interesantes de su tiempo. Ese mismo pintor que da nombre al Museu de Bellas Artes en La Boca. La tarde que fuimos al Tortoni estaba lleno, como es habitual. Conseguimos una mesa a la derecha, casi al final de la sala y ¿queréis saber cual era? pues, ni más ni menos que la de Federico García Lorca. Uno de mis poetas del alma. Emoción pura. Refiriéndose al café, el poeta y catedrático, Baldomero Fernández Moreno lo recordó así:
...A pesar de la lluvia yo he salido
a tomar un café. Estoy sentado
bajo el toldo tirante y empapado
de este viejo Tortoni conocido...
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| Café más que notable |
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| Fachada del magnífico Teatro Colón |
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| El Colón, entre los diez mejores teatros del mundo |
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| Gran cúpula con pinturas alegóricas |
Una noche inolvidable comenzó con una cena ligera en el café restaurante Petit Colón. Otro de los bellísimos establecimientos de la ciudad que, a pesar de no tener más de 50 años, nos retrotrae facilmente al siglo XIX. Su exquisita decoración a base de maderas nobles, vitrales e iluminación, lo consiguen plenamente. Pero digo que la noche comenzó porque la continuación fue un verdadero placer. De esos que permanecen en el recuerdo para siempre. No voy a reproducir aquí la historia del teatro Colón porque todos podéis buscarla.Tampoco voy a intentar nombrar ni siquiera una parte de la inmensa lista de los más prestigiosos artistas, los conciertos o las óperas que durante más de cien años en él se presentaron.
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| Foto de la página del Teatro Colón |
Lo que sí os digo es que que la experiencia fue un regalo que guardaré en ese lugar de las memorias especiales. De 1857 a 1888 funcionó en otro edificio en la Plaza de Mayo. A partir de entonces, y hasta su inauguración en el 1908 se realizó la construcción del que está considerado como uno de los cinco mejores teatros del mundo, en su emplazamiento en el barrio de San Nicolás. Y ahora vuelvo yo a mi confusión con los barrios de Buenos Aires. Si el teatro está en San Nicolás y el hotel -a dos pasos- en Tribunales ¿en qué línea imaginaria cambió? Mejor lo dejo porque me confunde muchísimo.
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| El Ateneo. Un joya guardadora de libros |
El programa de ese día era un concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. El director invitado, Juan Carlos Izquierdo y Fernando Ciancio solista de trompeta. Dos piezas escogidas de Haydn entre la sinfonía "Oxford" y el Concierto para trompeta y orquesta en mi bemol mayor, donde brilló el solista. El Tarco en Flor de Luis Gianneo, una novedad absoluta para mí porque no le conocía y, por último la sinfonía nº 38, más conocida por "Praga" de Mozart. No se si es común a la mayoría de la gente pero yo disfruto mucho más de la música clásica cuando la conozco o, al menos, me suena conocida. En este caso, reconozco que me lo pasé muy bien. En los intervalos, mi mirada se colgaba de la cúpula intentando reconocer todas las alegorías a la música, el canto y el baile, pintadas por Raúl Soldi. Un apunte digno de mención es la cantidad de jóvenes que vi en aquel teatro casi abarrotado. Una buena lección para esos "carcas" que pasan la vida metiendo en el saco de la inutilidad a la juventud.
Tengo la suerte de conocer dos de las más bellas librerías del mundo, según todos los rankings. Una es la Lello de Oporto, donde pasé muchas horas, que aún me saben a poco, y que se ha hecho famosa por varias escenas de la saga cinematográfica de Harry Potter. En la otra, la que me ocupa ahora. El tiempo fue mucho más corto pero el suficiente para darme cuenta que estaba en otro templo de la cultura. Perdón por la cursilería, pero si un templo es un lugar de veneración y la literatura es mi forma de arte preferida, no encontré otra forma de expresar el sentimiento que me produjo El Ateneo.
Camila escogió un libro para regalar al último miembro de la familia -que entonces no había nacido- Vera, ojalá que, cuando lo puedas leer, te guste tanto como a nosotros. "Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes" Una preciosidad editada por Planeta. Su autora Elena Favilli con deliciosas ilustraciones de Francesca Cavallo
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| Cúpula de El Ateneo |
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| Donde el libro es protagonista dentro de un espectáculo grandioso |
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| ...En un jardín oriental |
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| Romance en japonés |
No creo que consiga contar todo lo que vimos, oímos, comimos...etc en este espacio que ya se está alargando. Como dije antes, aprovechamos todos los momentos para intentar conocer esta bella ciudad pero, claro, nadie ha inventado aún hacer del tiempo algo elástico y los milagros han pasado de moda.
Carla y Guca fueron a conocer un precioso -las fotos lo acreditan- jardín japonés, mientras Camila y yo nos dedicamos a perdernos. ¡Ups! esto era secreto así que no digo nada más. Sólo que volví a
comprobar que la idea que me llevé del ciudadano bonaerense estaba acertadísima.
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| Tango en Tortoni. En una mesa Storni, Borges y Gardel |
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| Un pequeño escenario muy tanguero |
La noche de tango prometida la cobré, y bien. Era el último día y parecía imposible encontrar entradas para los espectáculos más recomendados. Por fin, y casi agotadas las posibilidades, surgió la idea de que el Café Tortoni tenía una pequeña sala-teatro dedicada al tema. La suerte estuvo de nuestro lado porque, para el pase del final de la tarde y trás algunas enrevesadas maniobras de mis chicos queridos, lo consiguieron. Y a mí, que me había enamorado el local, me pareció una idea genial.
Tuvimos que hacer una cola considerable, que no insoportable, hasta entrar en la sala Alfonsina Storni que le da nombre. Sólo por el recuerdo ya dan ganas de quedarse. Y lo hicimos. Tres figuras ocupaban la primera mesa a la izquierda; la propia Alfonsina, Jorge Luis Borges y Carlos Gardel. Trás la sorpresa, la sonrisa y la constatación de que hay quien sabe trabajar el parecido con bastante éxito- esto es una crítica a algunos museos de cera que conozco
"Pongamos que hablo de Madrid"- Varios números de baile, más o menos escenificados, un poco de milonga y un mucho de tango, con una excelente voz masculina. Me supo a poco y la sonrisa de complacencia que me quedó, tardó en desaparecerme de la cara. .
La estatuas en Buenos Aires son un punto y aparte. Hay un Paseo de los Artistas, que desdichadamente no dio tiempo a conocer, y recuerda a sus músicos, literatos, pensadores... Pero por toda la ciudad conviven antiguas estatuas de prohombres y otras alegóricas, con modernas figuras que el pueblo recuerda y respeta. Prueba de ello es la figura de Horacio Ferrer, ese uruguayo/argentino que tanta poesía aportó al tango y que está ahí al ladito del Tortoni, vigilando que la canción no pierda su alma. A una de sus letras más hermosas, el genio de Astor Piazzola aportó la música y salió esa maravilla que es la "Balada para un loco". No voy a escribirla aquí, es larga, pero os aconsejo a buscarla y espero que os guste tanto cuanto a mí. Dejo un pequeño apunte:
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| Horacio Ferrer. Un poeta enorme. |
...Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao.
No ves que va la luna rodando por Callao
que un corso de astronautas y niños con un vals
me baila alrededor...Bailá...Vení...Volá...
...Y pasaron los días, tan rápidos que hoy no comprendo las matemáticas insoportables del tiempo. Debe ser porque todo fue perfecto. Porque yo, desde niña tenía añoranza, sin conocerlo, de Buenos Aires. Porque estuve allí con una compañía que sólo el amor puede hacer posible. Gracias por esta nueva experiencia ¡Caray! Yo debía haberme licenciado en "viajera permanente" pero creo que no existe el curso, me iré conformando con lo que hay.
A modo de anécdota: A los conductores de servicios públicos bonaerenses -taxis- les encanta hablar y he de reconocer que, sobre todo en los largos viajes de ida y vuelta al aeropuerto Ezeiza, ejercieron bastante el gusto por la oratoria. Claro que la política estuvo en el centro. Como siempre. Como en todas partes. No recuerdo la palabra exacta, pero el chascarrillo entre Cristina Kirchner, y las críticas a prácticas poco recomendables en elejercicio de su cargo, estaba en el quiz de la cuestión de todos ellos. Y algo que intuía y pude comprobar es que Eva Perón, siempre llamada Evita, continúa en el imaginario de mucha gente. ¡Gente de 30/40 años! La fuerza de un mito.
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| Restaurante Villegas. Puerto Maduro |
Me voy a despedir con una pequeña traición. Perdona mi queridísima Camila pero alguna foto tenía que poner aquí y agradece que no incluya aquellas de tus espantadas.
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| Carla, Camila y el frío casi polar |
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| ...Por poco... |
Un señor de media edad, encantador para más señas, debió notar en algún momento de mi conversación que era española. Ironías aparte; juro que yo sólo hablaba portugués. Nos comentó que conocía España, estuvo en Madrid y le pareció una bella ciudad "muy porteña". No respondí nada. ¿Pára qué? Él acababa de piropear a la capital de mi país de la mejor manera que se le ocurrió. ..Hay cosas...
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| Y ya están ahí los Juegos Olímpicos de la Juventud |
En el avión, de regreso a Brasil, se me ocurrió que debía haber llevado la dirección de Diego Karnoubi, un estupendo poeta con el que he colaborado intentando traducirle y una persona que admiro y estimo sin siquiera conocer personalmente. Cosas extrañas de la vida. No me lo perdono. Cuando salgo de viaje dejo casi todo atrás y, de repente, ocurre algo así. ¡Suerte Diego!
Termino, declarándome enamorada del arte argentino, del cine, la música, la pintura o la literatura. De toda expresión artística culta o popular. Pero ese sentimiento, como ya dije, lo tengo desde niña. Ahora he podido pisar las calles de mis tangos, respirar el aire de mis escritores u oír el deje del hablar porteño, por ejemplo. Sólo me queda agradecer a mi gente que es mi vida y a la Vida que continúa dándome tanto.