jueves, 8 de marzo de 2018

8 de marzo

       Desde octubre que no he entrado aquí y no se bien por qué. Probablemente no tenía nada que contar, o sí y me lo guardé egoistamente para disfrutarlo o padecerlo en soledad. Hoy he sentido la necesidad de volver al blog, mío y vuestro, para hablar un poco de política. Porque, al fin y al cabo, toda manifestación ciudadana es una cuestión política.
                     En esta fecha se celebra el día de la mujer. No en todos los países, tampoco se celebró en España durante aquellos años grises en que no se celebraba nada aparte de procesiones y alguna que otra fiesta comarcal. Desde hace unos días se oyen los comentarios más surrealistas para minimizar el significado de la huelga feminista que se estaba preparando: "Yo voy a hacer la huelga a la japonesa, trabajando más horas" "Me siento etiquetada con la palabra feminismo y no me gusta" Hasta hubo quien, habiendo pertenecido a la magistratura del Estado vomitó: "Muchas frustradas van a la huelga feminista a pillar cacho o a llevarse una hembra a la boca". No voy a decir el nombre de este ejemplar de la grosería y de la, en mi entender, delincuencia por incitación a la violencia. Todos imaginamos de que ideología política partem estas perlas de opinión pero quiero romper una lanza, y esta vez dando nombre y apellido, por nuestra Presidenta del Congreso, senhora Ana Pastor, que opinó libremente y libremente apoyó la huelga y el movimiento iniciado en USA ¨Me too". Esa opinión me dio la esperanza de que no toda la derecha nacional está perdida. Gracias, Señora Presidenta.
                      Volviendo a lo mío. No estoy en la manifestación porque mi salud no me lo permite, pero mi voluntad más profunda, mi corazón y todo mi interés sentimental e intelectual acompaña a esas mujeres que se desean iguales. Que quieren a los hombres a su lado y caminar juntos hacia un mundo de todos. No de todos y  "todas", de TODOS porque en los derechos humanos y en la lucha para conseguirlos no hay sexos, hay ser.
                     Sin olvidar a todas las mujeres que dieron, literalmente, su vida por la igualdad. Reverenciando cada una de ellas que estuvieron, y están, en las trincheras de lo que en la carta de los derechos humanos se dice justo.
                     Hoy por hoy la lucha tiene que continuar. Como todas las luchas que cambiaron la historia. Es lo que toca.
                     Voy a terminar con la palabra mágica para que todas las reivindicaciones de derecho, sean cuales sean sus aspiraciones, consigan un final justo y feliz. EDUCACIÓN