sábado, 31 de diciembre de 2016

Volver a los 17

                He aprovechado el título "Volver a los 17" de esa importante mujer que fue Violeta Parra, porque quiero despedir este año y comenzar renovando esperanzas. El 17 es un número casi mágico en mi vida, por la repetición de momentos históricos. Y, porque -ni se por qué- me hace sonreír.
              Despedir, sin ninguna pena, a un año que, políticamente, ha sido un desastre dentro y fuera del país en que vivo. Que dejó en la cuneta de la vida a tanta gente que necesitaba un refugio. Que continuó contaminándose de malos gases y peores ideas. Que robó la voz de gente encarcelada por sus trabajos de periodismo, fotografía u opinión, en celdas inhumanas de otros países que pocos se atreven a criticar porque...no conviene. A ese año, que casi ha pasado, le despido sin añoranza. Adios 2016 piérdete en el universo de los números que ya no son.
                Mañana, cuando despierte, quiero volver a los 17. No en edad, claro, que no estoy loca. En esperanza, en ganas de sonreír a la vida. En amor para dar y recibir. En humor para dar y recibir. En solidaridad para dar. En sabiduría para recibir.
                 Alguien a quien quiero mucho, recibe de esta manera al Nuevo Año.


BEBÉ 2017 : " DESPIERTA, PEQUEÑO . SAL DE TU SUEÑO PLACENTERO EN EL PAÍS DE LAS ESTRELLAS . SÉ QUE NO ES FÁCIL SER EL AÑO QUE LLEGA ,CON TANTAS EXPECTATIVAS TENDIDAS SOBRE TU CAMA , CON TANTOS HERMOSOS SUEÑOS Y FEAS PESADILLAS GRABADAS EN TU CUERPECITO . PERO AÚN ASÍ ,DESPIERTA . SOMOS MUCHOS LOS QUE CREEMOS EN TI . SI NOS DEJAS, VAMOS A AYUDARTE A SER EL MEJOR DE LOS AÑOS . CON UN POCO DE BUENA VOLUNTAD LOGRAREMOS ENTRE TODOS QUE CREZCAS SANO, HERMOSO Y FUERTE, Y QUE TU VIDA SEA UN REGALO PARA TODOS AQUELLOS QUE TENGAN EL PLACER DE DISFRUTARTE . Y SÍ : HABRÁ DÍAS MALOS Y NOCHES DIFÍCILES ,PERO SEREMOS MUCHOS LOS QUE TE ARROPAREMOS CON LA FUERZA DE NUESTRO ABRAZO ,PARA QUE TU RECUERDO SEA IMBORRABLE EN LAS ESCUELAS DEL PORVENIR . ANDA, PEQUEÑÍN , HAZ UN ESFUERZO Y REGÁLANOS A TODOS LA LUZ DE TU PRIMERA CARICIA . "

Alberto Delgado


FELIZ 2017  A todos los que pasáis por aquí.
              

lunes, 12 de diciembre de 2016

Huyendo del enfado

En los últimos tiempos paso la vida enfadada. ¿Quién diría?
Creo que tengo un carácter amable, a veces divertido, incluso jocoso cuando la ocasión lo proporciona. Pero, aunque no lo quiera, vivo en un mundo que no me deja permanecer ajena. Hacerme la "longuis", como si no fuese nada conmigo. Está ahí, en forma de intereses que no me interesan. En prioridades que no priorizo. En oscuridad que mi alma rechaza. Pero está ahí acechando, ya sin subterfugios, a las claras del despudor, del que todo puede porque sí, de la desvergüenza.
Hoy no voy a ceder al enfado. No voy a hablar más de la rabia, del desasosiego, de la repugnancia que me aflige. Huyo de estas letras que quieren salir solas, sin control. Otro día. Porque para nuestra desgracia habrá otros días, tal y como se presenta el panorama...
¿Cuál es la forma de abrigar mi corazón enojado?
Vale, lo habéis adivinado.
Ese resquicio de esperanza que me da siempre la poesía. Esta vez es un poema de esa persona de quien ya os he hablado. David Rodrigues. El que escribe Haiku y no es japonés. A quien llamo mi mejor amigo aunque nunca se lo haya preguntado.



E ela disse:
-Tenho os olhos cansados de ver.
E parou a olhar para longe.
Espero a noite, não a noite do fim
mas a noite da paz.
Espero o silêncio
como quem espera a cura e o pão.
Preciso de des-cansar
E voltar livre e limpa
Como se tudo o que agora é velho
virasse uma surpresa nunca vivida.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Una historia diferente.


Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o sólo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.

Esta es una poesía de Marcos Ana 

Hace tan solo cinco días murió, a los 96 años, Marcos Ana. 
Cuando su nombre ni siquiera existía para la gente "normal" que vivía (vivíamos) dentro de un sistema amurallado, sin sospechar lo  que ocultaba, él escribía este poema y muchos otros. Porque 23 años de cárcel dan para mucho pensar. Porque la espera de la muerte, con fecha anunciada, da para mucho sentir. Dos veces condenado a la pena capital. Espera. Dos veces conmutado. Espera. Y un día algo cambia, se le abren las puertas hacia lo que perdió a los 19 años. Se acaba la espera. 
Todos le preguntan, todos quieren conocer los nombres de quién le traicionó, quién le torturó.  Marcos Ana calla. Y, más tarde, confiesa algo que parece inexplicable; no siente rencor porque no vale para nada. No habla de aquellos que le torturaron porque no quiere herir a sus familias .
Y yo, haciendo acopio de todo lo que aprendí, después de haber pertenecido al rebaño "normal", respeto a este hombre inteligente, honesto y cabal. Admiro a quien el odio podía haber vencido y no lo hizo. Amo al poeta, capaz de escribir con un tizón en la pared de la celda, versos como éste.
Nos encontramos en tus letras, amigo Marcos.

jueves, 20 de octubre de 2016

20 de octubre

Hay un luto incompleto. Una sonrisa perdida. Una frase inacabada. Hay una promesa rota de ganas de vivir.
Hoy es un día sin sentido en el calendario. Cada año intento cubrirlo de etiquetas insensatas para obviarlo, para que no ocurra, para que el 19 de paso al 21, jugando a un escondite infantil de "como no lo veo no está". Pero está. Año trás año, levantando el polvo de los meses entristecidos, grises de  sonrisas higiénicas, agradecido al cariño de quien me lo da y cada día más muerto por quien ya no puede dármelo.
Hoy es un día en el que todo lo que escribo tiene que quedar guardado en un cuaderno físico, de esos en que una espiral reúne las páginas llenas de aquellas palabras que han de permanecer perdidas en el cajón de las cosas íntimas del alma.
Por que es así. Porque la mitad de mí, hoy no es suficiente para nada...

Pido silencio
Y sólo quiero cinco cosas.
Una es el amor sin fin.
Lo segundo ver el otoño.
Lo tercero es el grave invierno.
En cuarto lugar el verano.
La quinta cosa son tus ojos
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires;
yo cambio la primavera
porque tú me sigas mirando.


Pablo Neruda

jueves, 8 de septiembre de 2016

Miradas al mar.

François Truffaut realizó en 1959 una de las películas que más contribuyó para ir forjando mi criterio social, desde la adolescencia. Pero eran otros tiempos. Tiempos en los que, sin darse uno cuenta, la realidad gris que le rodeaba se convertía (por obra de una extraña magia oscura) en la única realidad posible.
¿Por qué el recuerdo de esa antigua película? Sólo por una mirada. La mirada de un jovencísimo
Jean-Pierre Léaud, cuando contempla, por primera vez en su amarga vida, el mar. Aquella era una mirada indefinible; asombro, temor, vértigo...Yo supuse que lo que encerraba la mirada era una respuesta al súbito deseo de zambullirse en ese enorme desconocido y perderse para siempre.



Hace algunos días vi un excelente trabajo, realizado por especialistas voluntarios, en la isla de Lesbos.
Con dedicación y paciencia se aplicaban en llevar a la playa a niños sobrevivientes del cementerio Mediterráneo. Niños que fueron rescatados por serlo. Suerte de la prioridad, mientras algunas de sus familias desaparecían para siempre, ante sus ojos opacos de tanta incomprensión.
Miraban al agua con gestos de verdadero terror. Algunos, se libraban del abrazo del terapeuta voluntario y corrían hacia tierra firme. Otros lloraban a cada corto paso que daban en la arena,lavada por las primeras olas. Poco a poco, sintiéndose protegidos por los chalecos que les vestían sus "profesores de vida" y los brazos que no les abandonaban, algunos comenzaron a intentar brazadas, aletadas, siempre con las cabezas erguidas evitando que a la boca le llegase el agua. Creo que comprendieron lo que esa lección significaba. "Preparaos porque esto volverá a pasar".

¿Por qué asocio una película a este obsceno drama? Porque asocié la fuerza de unas miradas opuestas y, de algún modo, convergentes.






sábado, 16 de julio de 2016

Lisboa, para siempre

Dicen que todos volveremos un día a los lugares donde fuimos felices.
Yo había trazado una línea roja que me separaba de Lisboa. Llevaba muchos años sin ir y tenía asumida la decisión de no volver. ¿Cobardía? Claro que sí. El miedo a sufrir el dolor de la ausencia, todavía con mayor intensidad, me hizo prometer a mí misma que no volvería a pisar las calles que tantas veces recorrí de su mano. Las noches de fado en Mouraría, las estrellas más brillantes desde el mirador de santa Lucia en Alfama, la romántica decadencia de algunas antiguas casas, aún presumidas de azulejos y el Tajo. Siempre el Tajo. Carretera constante hacia el azul Atlántico, que nos llevó a otras tierras.
Una tarde, de repente y casi sin pensarlo, acepté el reto de volver. Sólo van a ser dos días, me dije, y acepté dejarme llevar por personas a las que, por amor, no quise decepcionar.
Cuando faltaban muy pocos kilómetros para llegar y el aire ya traía aromas lisboetas, mi corazón se encogió bajo una densa capa de nostalgia. Disimulé y creo que lo conseguí. No hay nada que me provoque más pudor que desnudar publicamente mis sentimientos más íntimos, dejando escapar alguna lagrimita, por ejemplo.
Nada más llegar, abracé físicamente a quienes siempre abrazo en el mundo del sentir. Porque sin estar, siempre están, siempre han estado. Son parte de mi vida. Son recuerdo, son presente y, si la Vida nos deja son también futuro.
Paseé por la parte de Lisboa que no duele tanto. Admiré el crecimiento de la ciudad aprovechando la ribera del río. La modernidad aliada al buen gusto y al placer de la gente, de dentro y de fuera, porque la Torre de Babel comparada con los idiomas que por allí se oían, me parece una broma.
Un momento de saudade en solitario, con la mirada perdida en busca del punto donde el río se deja abrazar por el mar. Permití también que fluyese el sentimiento y se dejase abrazar

He tenido la suerte de conocer algunos países de este hermoso planeta que habitamos. Ya pisé un poquito de cada continente, a excepción de Oceanía. Residí en España, Portugal y Brasil, de forma permanente. Tengo nacionalidad "ibérica" como me gusta llamar al hecho de los dos documentos de identidad legal que así lo atestiguan.
Hay ciudades que me entusiasman, muchas de ellas, naturalmente, me pueden gustar más que Lisboa en el sentido de gusto estético, de diseño urbano, de ofrecimientos culturales...etc
Pero, cuando hablo de Lisboa  hablo de otra cosa. Lisboa es el refugio donde guardo los sentimientos más indisciplinados, donde encontré el sendero de las cosas importantes, donde la vida  se hace Vida.

Lisboa es para mí, definitivamente. un estado de espíritu.

¡Ah! Sí. Volveré y recorreré el centro de la ciudad que, confío. ya no duela tanto.

LISBOA Sophia de Mello Breyner Andressen
Digo:
“Lisboa”
Quando atravesso – vinda do sul – o rio
E a cidade a que chego abre-se como se do seu nome nascesse
Abre-se e ergue-se em sua extensão noturna
Em seu longo luzir de azul e rio
Em seu corpo amontoado de colinas – 
Vejo-a melhor porque a digo
Tudo se mostra melhor porque digo
Tudo mostra melhor o seu estar e a sua carência
Porque digo
Lisboa com seu nome de ser e de não-ser
Com seus meandros de espanto insónia e lata
E seu secreto rebrilhar de coisa de teatro
Seu conivente sorrir de intriga e máscara
Enquanto o largo mar a Ocidente se dilata
Lisboa oscilando como uma grande barca
Lisboa cruelmente construida ao longo da sua própria ausência
Digo o nome da cidade
– Digo para ver

Mirador de Santa Lucia



miércoles, 8 de junio de 2016

Inquietante

Ya os he hablado de Diego Karnoubi. Le sigo con frecuencia. En algún momento me ha contagiado una sensación inquietante. Este poema hace parte de uno de esos momentos. Me hace reflexionar, algo que creo inherente a la poesía. Y antes de convertirme en erudita, de no sé que, prefiero sentirlo. Me gusta. Me gusta mucho. Ahí os lo dejo. 



Te cuento
  acabo de descolgar la luna que guardaba
  por si acaso guardaba
          en la noche
ya no habrá más luz, por un tiempo, te cuento
  acabo de descolgar tu sonrisa
  apareció pegada, desteñida, asimilada y débil
          es más cómodo
El tiempo agotó fortunas
   confundiste mi sonrisa con su engaño,
   y en la escena de la mentira feliz que hoy retratan
          un mundo aplaude hedonista
Entonces el valor de la vida será
   pretendernos eternos aún saltando en la hoguera
   olvidarnos adonde nos sujetamos en el ocaso
         en la noche oscura del silencio
Porque aún recuerdo aquel naufragio
   hoy descolgué la luna que te guardaba
   en la noche hermosa, en tu piel brillante
        por un tiempo
               o para siempre, será.

miércoles, 1 de junio de 2016

Un trayecto diferente.

              Me viene a la memoria una canción del gran cantautor portugués José Afonso que comenzaba así, "Maio florido Maio, quem te pintou?" y me da una especie de desolación este tiempo que parece eternizarse en la oscuridad de un nubarrón negro y constante sobre nuestras cabezas ansiosas de sol.
Claro que el poeta no se refería propiamente al clima. En un tiempo de disfrazar ideas, la referencia era a otro mayo robado por el sistema, pero no es de eso que iba a hablar. Tampoco de la lluvia y el granizo que hace dos días casi interrumpen mi camino hacia el autobús que me llevaría a Madrid. Lo que os quiero contar es la experiencia inolvidable que viví en ese colectivo interprovincial de transportes.

INCISO: Esto empecé a escribirlo cuando aún ni se atisbaba un rayo de sol. Se me olvidó el       borrador, como se me olvidan tantas otras cosas cuando otras parecen más importantes.         Ahora el cielo es azul y el calor de nuestra estrella principal comienza a entibiarnos el humor   enmohecido durante demasiado tiempo.

CONTINUANDO: Desde la puerta de mi casa, hasta la parada del autobús - 3 minutos andando- caía lluvia granizo, rayos y coriscos -lo de rayos coriscos lo copio del comic Tintin/cap. Haddok- Bueno, un tiempo infernal -no sirve el sinónimo porque dicen que en el infierno hace bastante calor- Vaya, un tiempo pésimo. Ahora, sí.
Como el trayecto parte del pueblo donde resido, el autobús estaba vacío. Claro, sólo yo soy así de loca para salir en una tarde como aquella. El conductor, un joven muy amable, me dio una serie de consejos -tuteándome, cosa que me encantó y me dio a entender que llevaba mucho tiempo por aquí- para que mi gabardina se secase rápidamente; que la extendiese en el respaldo del asiento, porque la calefacción era radiante desde el suelo, que me podía dejar una toalla, que...que...¡Gentileza comprobada! Y con tanta atención, y porque ya se había establecido comunicación entre nosotros, me senté en el lado opuesto al volante, en la primera fila. Entretanto yo había notado su acento, obviamente sudamericano. Y empecé a hacer descartes. No Ecuador, no Colombia, no Venezuela...y así llegué a la conclusión de que era argentino o uruguayo...cosas de la ll...
Entonces le pregunté: ¿de dónde eres? Él me confirmó; de Uruguay.
YO.-¡Ah! me gusta tu país.
EDUARDO (así se llama)- ¿Lo conoces?
YO.- No. No tengo esa suerte. Lo conozco por su cultura. Me encanta. Admiro vuestro anterior presidente...
EDUARDO.- Un poco desarrapado ¿no?
YO.- Sólo por fuera.
Empezó entonces un diálogo más personal. Que Eduardo lleva catorce años en España. Que trabaja muchas más horas de las que debía legalmente (menudo peligro) Que no se queja porque vive bien (me pregunto que cuándo vive) y que va a Montevideo, donde reside su familia, una vez al año, porque ahorra bastante. Claro que no le pregunté si con su familia se refería a mujer, hijos...espero que no, por ellos. Tenía pinta de soltero.
El autobús hizo una parada más, la única hasta Madrid, y entraron unas diez o doce personas, mojadas hasta los huesos, que se dirigieron a los asientos de atrás.
Me puse a oír música desde mi móvil disponiéndome a pasar el rato entretenida hasta que, mirándole con disimulo, noté que movía los labios, como si hablase. Me quité los auriculares y , aunque tenía la mirada fija en la carretera, parecía que Eduardo estaba hablando conmigo. En una voz monocórdica, sin pausa, no paraba de decir cosas. Hasta que entendí claramente "...no te quedes sin labios/ no te duermas sin sueño/ no te pienses sin sangre..." Uní mi voz a la suya y continué..."no te juzgues sin tiempo". Me miró. Sonrió. Y siguió durante unos veinte minutos más recitando, bastante mal, lo que supongo serían más poemas de Mario Benedetti.
Ya no se me ocurrió volver a esconder las orejas tras los auriculares. Le presté la atención que se merecía. Le admiré.
Nos despedimos con un aprieto de manos.
EDUARDO: Buena suerte. Que te vaya bien.
YO: También te deseo buena suerte. Te agradezco este corto viaje tan...(busqué la palabra) estimulante. Eres una persona singular. Adiós.

Creo que la sonrisa me duró varios minutos. Hasta hoy, cuando le recuerdo vuelvo a sonreír. Y he sacado de la librería los libros que tengo de Benedetti, para volver a recordarlos.

sábado, 30 de abril de 2016

Un viaje imprevisible (final)

De nuevo en Singapur.
En las horas finales me doy cuenta de que supo a poco.  Que debía haber hecho algo
 más de esfuerzo para subir aquella escalinata, caminar un poco más, preguntar más. Inyectarme, no sé como, más juventud entusiasta. Pero valió la pena ¡Vaya si la valió! Conocí lugares que jamás soñaría conocer. Navegué por primera vez el océano Índico, sintiéndome como los primeros occidentales del siglo II a.C. Conviví más intensamente con personas que quiero mucho e inicié una nueva amistad con otras que apenas conocía. Me siento una persona AFORTUNADA y a aquellos a quienes dedico estas mayúsculas, seguro que se  dan por enterados
Atención a la originalidad "Un hotel de 5 estrellas en el mar"

Los barcos de la Princess Cruises ofrecen todo lo que una persona puede desear en unas vacaciones compartidas. Y no hago más publicidad. Es verdad que, con tantos y tan diversos ambientes, difícil sería no encontrar uno para sentirte bien. Incluso el de la buena soledad, ante una exuberante puesta de sol que te emociona y te reconduce a los mejores momentos de la vida. Sobre las "comiditas" mejor no hablar. Si existiese el pecado... Espectáculos, risas, "buen rollo". Y después de cenar,  una copa, en cualquier pub con música. Algunos estirábamos  la noche  charlando, que es uno de los grandes placeres de la vida, cuando los interlocutores son tan interesantes como los que me acompañaban.
Una de las numerosas cascadas 
En casi todas las clasificaciones internacionales, Singapur aparece liderando varias categorías; ciudad más limpia, mejor aeropuerto, PIB, sólo superado por Suiza, ah! también consta en algunos rangkink como la más cara del mundo. Voy a aprovechar estas informaciones para incluir aquí otro de los liderazgos de la ciudad, su jardín botánico. Patrimonio de la UNESCO. Allí pasamos una buena parte de nuestro último día. 
Túnel de flores
Por todo el parque se ven cascadas de los más diversos tamaños y alturas. Detrás de algunas de ellas, un largo pasadizo permite el acceso a los visitantes.
Agua por todos los rincones
El Parque, que se inauguró  en 1859, tiene 64 hectáreas, dos lagos y abriga 60.000 plantas diferentes. Desde 1921 cuenta con un museo botánico. Es imposible enumerar todo lo que ese inmenso jardín ofrece a nuestra admirada curiosidad. El tiempo, por desdicha, no es elástico así que iré resumiendo. Un lago, llamado   de los Cisnes, por su magnífica escultura central, es hogar de numerosas especies de peces y plantas acuáticas. En el medio de otro lago se encuentra el auditorio de música sinfónica. No se me ocurre mejor lugar para dejar fluir nuestro espíritu romántico.
Árboles viejos, árboles nuevos. Os preguntaréis qué quiero decir. Me explico: compartiendo espacio -con las necesarias distancias- vemos un bellísimo y viejísimo árbol y la continuación (o conclusión, no lo se) de un proyecto muy interesante. Sobre el primero, ni una palabra. Los árboles, para mí, son algo más que un exponente del reino vegetal. Yo amo a los árboles.
La Vida
La otra Vida
Pero, el segundo caso es, sin la menor duda, una de las mejores ideas que he conocido en los últimos tiempos. Unos gigantescos "árboles" de 50 m. integrados (lo mejor posible, esto es cosa mía) en el entorno natural. Durante el día juegan a ser normales y protegen del calor ¡y qué calor! con su sombra. Durante la noche, gracias al conocimiento humano, que a veces me parece magia, son pantallas con células solares que generan electricidad y tecnología hidráulica. Esto es, que riegan a sus congéneres nominales y lo que les rodea y REDUCEN  EMISIONES DE CARBONO -esto tenía que escribirlo en mayúsculas porque se ha convertido en uno de los temas principales de mi vida-
 Dejamos por último la visita a uno de los mejores orquidiarios del mundo. Sólo allí, de haberlo visto medio bien, hubiéramos necesitado todo el día. La orquídea es la flor nacional de Singapur y Pablo quiso rendir su homenaje fotográfico.
La orquídea es la flor nacional de Singapur

Después de este recorrido, no tan extenso como se merece el Botanic Gardens, y mucho menos de lo que María hubiera deseado, llegamos bastante cansados al hotel. Justo a tiempo de resguardarnos, ya cómodamente sentaditos, de una lluvia de esas que solamente en Brasil pude disfrutar. Como diría Obelix, de las hacen que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. ¡Momento saudades!
Me está dando un poco de pena dejar este rato del viaje. Quedan cosas que contar, claro que sí, pero hay algunas que prefiero guardar en la intimidad del recuerdo. Esas, tienen que ver con la compañía, con las anécdotas, con el cariño. Puse pocas fotos del grupo, ya lo se, pero es que en casi todas estaba yo y...¡no me soporto! Nada de rollo psicoanalítico, nada que no se  curaría en una buena y prolongada temporada en Koh Samui, por ejemplo.
Tengo que terminar, pero lo voy a hacer con unas fotos (que me permiten copiar) del más increíble aeropuerto del mundo.




Parece que estoy haciendo publicidad del Aeropuerto de Singapur. Para nada. Es que me quedé
como una pueblerina de cualquier región, de cualquier país, que nunca hubiera salido más allá de los pocos kilómetros cuadrados de su entorno. Tampoco es que me crea Marco Polo pero, algún aeropuerto del mundo he conocido. Ninguno como  el de Changi. No vayáis a pensar que lo que me entusiasmó fueron, sólo, las instalaciones, los excepcionales servicios, la grandiosidad, el enorme desarrollo de su infraestructura, no. Lo que me encantó, una vez más, fueron las personas. La amabilidad, la sonrisa, el buen hacer, eso no lo justifica solamente un buen salario. Creo que es algo innato en esa gente bella y, diría que característica,  del trozo de mundo que habitan.


Y ya en tiempo de prórroga, me viene a la memoria Francia, Indochina...etc. (muchos etcs. ) y pienso que nada modifica la "genética espiritual" de las gentes.
Vale, ya me callo.




domingo, 24 de abril de 2016

Un viaje imprevisible 4

Ciudad Ho Chi Minh City (Vietnam)


Vista general de la moderna Ho Chi Minh
A pesar de ser la mayor ciudad del país, cedió la capitalidad a Hanoi, trás la terrible guerra y posterior Reunificación.
Antes, conocida como Saigón, fue la capital francesa de la Cochinchina (no me resisto a contar que, de niña, mandaba a la Cochinchina a los amigos que me enfadaban, convencida de que era un lugar inventado) En realidad su nombre vietnamita es Sài Gòn que, aunque hay alguna polémica sobre el asunto, quiere decir "Palo de Algodón". Por mí, me quedo con ese y, una vez más, aplaudo calurosamente la creatividad de los orientales a la hora de escoger un nombre para sus países y ciudades.
Centro financiero Torre  De Bitexco
Oficina Central de Correos



Centro habitacional
Como en las otras urbes que hemos conocido, en esta parte del sureste asiático, los enormes centros financieros se "plantan" y crecen imparables al lado de los populosos, coloridos y llenos de vida, centros habitacionales.

     Hubo dos cosas que me llamaron la atención, apenas llegamos a la ciudad. La primera, la inmensa cantidad de motocicletas que circulaban por todas partes. En el primer momento, pensé que se debía a una de esas concentraciones de motociclistas que todos hemos visto alguna vez. ¡Qué va! La explicación nos la dio Trang Trong Quach Thomas, un guía fantástico, que hace poco tuvo la delicadeza de mandarnos unas fotos tomadas por él. A saber; Ho Chi Minh tiene cerca de 9 millones de habitantes y hay ¡4 millones de motos! registradas. Casi la mitad de la población utiliza este medio de locomoción. En muchas de ellas pudimos ver familias completas. Ases del manillar.


Y no era hora punta...
La segunda sorpresa fue que, por primera vez, conseguía reconocer la grafía de los letreros. No las palabras, sólo las letras, lo que hasta ese momento no había ocurrido en ningún otro lugar. El motivo es tan sencillo como que utilizan el mismo alfabeto latino que nosotros, adaptado por un fraile francés, con lo que nuestras cinco vocales se multiplican en sonidos.
La estrella amarilla de cinco puntas  sobre...¿Chanel?
Lo que no me sorprendió, aunque hace algunos años sí lo hubiera hecho, fue la convivencia de banderas comunistas -tanto las chinas de la estrella amarilla, como las soviéticas de la hoz y el martillo- con grandes y lujosos centros comerciales, centelleando nombres del más reconocido capitalismo...¡Ah! la globalización.
Bueno, ya se me ha ido un poco el tema, no tengo remedio.
Fuimos a ver uno de los múltiples espectáculos de marionetas de agua, tan famosos en Vietnam. Me encantó. Sé que hay compañías de este tipo de cultura mucho más famosas. Que tienen los mejores "muñecos", los mejores manipuladores y los mejores teatros de agua.  Pero fue un inolvidable descubrimiento.
Cuentos orientales en el agua
Lo más enternecedor; cuando se sube el telón y los cuatro artistas (creedme, ARTISTAS) saludan al público, metidos en el agua hasta la cintura. Y ahí están ellos, con su dulce sonrisa oriental, sus ropas típicas -a excepción de las botas de goma, claro- agradeciendo los aplausos, inclinando la cabeza y las manos unidas sobre el pecho.
       
El templo en honor de Thien Hâu, es una pagoda que se encuentra en el corazón del barrio chino. La imagen representa a una diosa, venerada como protectora de los hombres del mar.
Una gran parte del templo ocupa un patio parcialmente cubierto. A lo largo de la parte superior ,un sinnúmero de figuras de porcelana policromadas nos sorprenden. Marineros, demonios, animales...parecen contarnos leyendas que, en algún momento, la superstición hizo reales.

Entrada del Templo Thien Hâu
Detalle de la entrada del Templo de Thien Hâu

¡Ups! casi tapamos a la diosa
Durante el almuerzo, una vez más aplausos a la gastronomía, un espectáculo encantador.


Trabajo manual en lacado
Con la intención de agradar a los visitantes de todas partes del mundo, las artistas vietnamitas, transportaron a su idioma y a sus movimientos algunos sonidos claramente occidentales. A pesar de ese pequeña concesión, debo decir que el resultado fue muy bueno. Estéticamente impecable. Ya he hecho algún comentario sobre la belleza de la gente de este lado del planeta y ante estas jóvenes preciosas, vestidas con el clásico ao dai (pantalón ancho y túnica) blanco y el sombrero cónico, mi opinión quedó, si fuese posible, confirmada. Las voces y la coreografía, excelentes.
 Me duró muy poco la visita que hicimos a la fábrica de laca. El olor tan intenso me hizo salir a la calle escopetada, que quiere decir pitando. Después, en la exposición, reconocí que aunque no me llamen mucho la atención los objetos laqueados, allí había verdadera conexión entre la artesanía y la máquina.
Palacio de la Reunificación. Todo un símbolo

El Palacio de la Reunificación es el mayor símbolo del resultado final de la guerra, entre el norte y el sur de Vietnam. Se construyó sobre el antiguo Palacio Norodom, con el nombre de Palacio de la Independencia. En 1975, cuando Saigón se rinde al ejército del Norte, un tanque norvietnamita avanzó hacia el palacio, derribando la puerta principal de la verja. Cerca del edificio, en el hermoso jardín que le rodea, el tanque recuerda la historia al visitante.

La sobriedad de uno de los salones de recepción




Notre Dame
Fachada Notre Dame
El edificio es un clásico de la sobriedad de la época. Dentro, largas galerías se abren al exterior y dan paso a los salones, de altos techos, grandes arañas y maderas nobles. En los sótanos el bunker, centro de las operaciones militares con varias dependencias y hasta una sala de juegos.
Las horas siguientes las ocupamos en recorrer otros lugares interesantes en esta ciudad que es, en sí misma, un verdadero centro de interés. Sobre todo para los que, por edad, tenemos el vivo recuerdo de lo que Saigón y todo Vietnam representó para el siglo XX.
Cerca del Palacio de la Reunificación, visitamos la Basílica menor   de Notre Dame. Una construcción de estilo neorrománico. Aquí me permito un inciso personal porque en estas clases seguro que debí estar muy atenta. Si es cierto que la parte posterior corresponde al románico, no lo es menos que la fachada tiene todas las características del gótico y prometo que no he consultado al señor Google. Tuve en mi etapa docente un profesor de arte e historia magnífico ¡Saludos, Sr. Rejas!  De lejos, esta iglesia parece ser de ladrillo pero no es así. Los constructores franceses utilizaron  azulejos rojos que trajeron desde su país.

Casa de la Ópera 
Ayuntamiento. Jardines y estatua de Ho Chi Minh
Y, sin casi tener que desplazarnos, encontramos otros edificios emblemáticos de Ho Chi Minh City; De finales del S.XIX, la Casa de la Ópera. La Oficina Central de Correos, construída a finales del XIX por el estudio de arquitectos de Eiffel. En el frontal están grabados los nombres de los principales inventores de la época.
El Ayuntamiento, de la primera década del S.XX. Un hermoso edificio que en la actualidad tiene el nombre de Comité Popular. Mucho más tarde -naturalmente- la escultura de Ho Chi Min completó el entorno. La figura del fundador de la República Democrática de Vietnam, está presente en toda la ciudad y podría asegurar que en todo el país.


Museo de la Ciudad
 Me voy a despedir con este bonito edificio, de corte oriental, que es el Museo de la Ciudad y una vista donde el protagonista es  río Saigón.
El río Sài Gòn recorriendo Ho Chi Minh City

¡Tam Biêt Vietnam! (Ahora sí que he recurrido al señor Google.




viernes, 8 de abril de 2016

Un viaje imprevisible 3

Pero ésta también y me fascinó
BANGKOK (Tailandia)
Esta es la gran ciudad llamada Bangkok
                                                
                                                

Bangkok;
"Aldea de la Ciruela Silvestre""Ciudad de los Ángeles"
Buda de oro  5,5 toneladas de oro macizo
        
                     Chelo y Juli, a pleno sol, ante la Capilla Real.




Dependiendo de la época histórica y la raíz del idioma esta asombrosa ciudad cambia de nombre, como cambia de cara. Es pasado y futuro, paciencia y urgencia, sueño y realidad.
Ocurrió. Por fin entré de lleno en el Oriente romántico de algunas de las mejores historias que me acompañaron, cuando la imaginación viajaba a lugares desconocidos.
Creo que voy a ocupar la mayor parte, si no la única de este espacio que me he concedido, por obra y gracia de mi voluntad y de las claves modernas, que todavía me tienen mucho que enseñar, al Gran Palacio de Bangkok.
Si no fuera por los turistas que, como nosotros, pululan por todos los rincones, no sería difícil imaginar por aquellas calles a Anna, la institutriz inglesa, seguida de los numerosos hijos del Rey de Siam. A ese rey que para mí siempre será Yul Brynner, porque no se puede ser más atractivo ni más rey de Siam que él.   
Buda Esmeralda
Panteón Real 




El palacio real fue residencia oficial del Rey de Tailandia desde el XVIII hasta mediados del siglo XX. Pero en los 218.000 m2 que encierran toda esta belleza, no encontramos sólo el Gran Palacio.  
La mayoría budista de Bangkok está bien presente en los templos que acoge este gran recinto  En ellos, la realidad y la leyenda se funden, o mi fantasía lo hace, convirtiendo en realidad lo que es fantasía y al contrario. Me parece lógico; pertenezco a un continente donde se veneran reliquias de todo tipo, se hallan Vírgenes en los más variados parajes y envolviendo las más diversas aventuras. Esto viene a cuento de los hallazgos de dos de las imágenes de Buda más veneradas aquí; el Buda de Oro y el Buda Esmeralda Cuentan que en 1930 se encontró una gran estatua de concreto, que pasó veinte años al relente y que, al final de ese tiempo, y habiendo conseguido un local para colocarla, la grua que la transportaba la dejó caer. En ese momento, el duro revestimiento se resquebrajó y dejó a la vista de todos, parte de lo que hoy es la mayor estatua de oro macizo del mundo. 3m. de altura y 5,5 toneladas del precioso metal.
Del Buda Esmeralda, una pequeña estatua de 45cm. la leyenda se remonta al año 43 a.C. El nombre se debe a una simple equivocación. También esta figura del Buda Gautama estaba cubierta de estuco y, al caerle un rayo, durante una gran tormenta, se descubrió el color verde en su interior. Pensaron que se trataba de una talla en esmeralda lo que, poco después, resultó ser jade. Un bloque de jade, primorosamente esculpido por un artista de la antigüedad. Sin embargo, conservó el nombre de la piedra preciosa y hoy es venerado por adeptos y admirado por curiosos de todo el mundo. Muda de vestimenta, siempre de oro, tres veces al año, verano, invierno y tiempo de lluvias y es al rey, en persona, a quien cabe el honor de cambiarla.
Esta foto de la derecha, en que estamos María, María José, Chelo, Luis, Juli y yo, la pongo para llamaros la atención hacia los acabamientos de los templos que confluyen en el Gran Palacio.
Es perfecto. Millones de minúsculas piedras, espejos o pinturas lo hacen tan hermoso, tan detallado en el trabajo que uno siente la tendencia de creer que los que se ocupaban de adornar la obra que se les entregaba desnuda, para darle la armonía final, debían estar emparentados con los ángeles.
Exterior del Templo del Buda Esmeralda. Un prodigio artesano
En estilos renacentista y clásico tailandés, edificio que acoge
zonas de recepción, servicios y el Salón del Trono.


Fijaos en el detalle
A pleno sol,  con una elevada temperatura y la humedad en grados superlativos, me sentía al borde de quedarme como una pasa, a pesar de la cantidad de água que bebía. Quedaba mucho por ver en esa maravilla, hasta entonces sólo soñada. Sin embargo, había que conocer un poco más Bangkok y para ello movilizarse. Momento tuc-tuc.
Tuc-Tuc


      Antes del almuerzo, un recorrido por el río Chao Phraya o Río de los Reyes. Poco a poco, íbamos dejando atrás el pasado majestuoso para adentrarnos en unas aguas, de gran actividad comercial y turística, que nos aproximaban a la zona moderna de la capital tailandesa.
En la ribera del río se encuentra el Wat Arun, -Templo del Amanecer- según las guías turísticas, el templo más visitado de Bangkok. Cuando lo vimos en nuestra travesía por el Chao Phraya estaba "escondido" tras complicados andamios. Parece que necesitaba unos arreglillos. Es lo que pasa con las cosas antiguas que se quieren eternizar. Y eso me recuerda a algunas que están medio olvidadas en otros lugares del mundo. Pero eso es otro capítulo que abordaré...un día.
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 Wat Arun - Templo del Amanecer











Pagoda a la orilla del río

Llegando a nuestro destino, que en ese momento estaba comandado por el apetito, fuimos adentrándonos en lo que llamo la modernidad. He de admitir que es la parte que menos interés me despierta. Ciudades grandes, llenas de centros comerciales,  enormes hoteles y edificios en plena competición de alturas, llegan a parecerse demasiado. Prefiero volar al pasado y llenar la imaginación con todo lo que su cultura me sugiera. ¿Alguien se quedaría indiferente ante una ciudad llamada "Aldea de la Ciruela Silvestre"?

Desde la escalinata del Templo del Buda de Oro, las dos Bangkok