Yo había trazado una línea roja que me separaba de Lisboa. Llevaba muchos años sin ir y tenía asumida la decisión de no volver. ¿Cobardía? Claro que sí. El miedo a sufrir el dolor de la ausencia, todavía con mayor intensidad, me hizo prometer a mí misma que no volvería a pisar las calles que tantas veces recorrí de su mano. Las noches de fado en Mouraría, las estrellas más brillantes desde el mirador de santa Lucia en Alfama, la romántica decadencia de algunas antiguas casas, aún presumidas de azulejos y el Tajo. Siempre el Tajo. Carretera constante hacia el azul Atlántico, que nos llevó a otras tierras.
Una tarde, de repente y casi sin pensarlo, acepté el reto de volver. Sólo van a ser dos días, me dije, y acepté dejarme llevar por personas a las que, por amor, no quise decepcionar.
Cuando faltaban muy pocos kilómetros para llegar y el aire ya traía aromas lisboetas, mi corazón se encogió bajo una densa capa de nostalgia. Disimulé y creo que lo conseguí. No hay nada que me provoque más pudor que desnudar publicamente mis sentimientos más íntimos, dejando escapar alguna lagrimita, por ejemplo.
Nada más llegar, abracé físicamente a quienes siempre abrazo en el mundo del sentir. Porque sin estar, siempre están, siempre han estado. Son parte de mi vida. Son recuerdo, son presente y, si la Vida nos deja son también futuro.
Paseé por la parte de Lisboa que no duele tanto. Admiré el crecimiento de la ciudad aprovechando la ribera del río. La modernidad aliada al buen gusto y al placer de la gente, de dentro y de fuera, porque la Torre de Babel comparada con los idiomas que por allí se oían, me parece una broma.
Un momento de saudade en solitario, con la mirada perdida en busca del punto donde el río se deja abrazar por el mar. Permití también que fluyese el sentimiento y se dejase abrazar
He tenido la suerte de conocer algunos países de este hermoso planeta que habitamos. Ya pisé un poquito de cada continente, a excepción de Oceanía. Residí en España, Portugal y Brasil, de forma permanente. Tengo nacionalidad "ibérica" como me gusta llamar al hecho de los dos documentos de identidad legal que así lo atestiguan.
Hay ciudades que me entusiasman, muchas de ellas, naturalmente, me pueden gustar más que Lisboa en el sentido de gusto estético, de diseño urbano, de ofrecimientos culturales...etc
Pero, cuando hablo de Lisboa hablo de otra cosa. Lisboa es el refugio donde guardo los sentimientos más indisciplinados, donde encontré el sendero de las cosas importantes, donde la vida se hace Vida.
Lisboa es para mí, definitivamente. un estado de espíritu.
¡Ah! Sí. Volveré y recorreré el centro de la ciudad que, confío. ya no duela tanto.
LISBOA Sophia de Mello Breyner Andressen
Digo:
“Lisboa”
Quando atravesso – vinda do sul – o rio
E a cidade a que chego abre-se como se do seu nome nascesse
Abre-se e ergue-se em sua extensão noturna
Em seu longo luzir de azul e rio
Em seu corpo amontoado de colinas –
Vejo-a melhor porque a digo
Tudo se mostra melhor porque digo
Tudo mostra melhor o seu estar e a sua carência
Porque digo
Lisboa com seu nome de ser e de não-ser
Com seus meandros de espanto insónia e lata
E seu secreto rebrilhar de coisa de teatro
Seu conivente sorrir de intriga e máscara
Enquanto o largo mar a Ocidente se dilata
Lisboa oscilando como uma grande barca
Lisboa cruelmente construida ao longo da sua própria ausência
Digo o nome da cidade
– Digo para ver
“Lisboa”
Quando atravesso – vinda do sul – o rio
E a cidade a que chego abre-se como se do seu nome nascesse
Abre-se e ergue-se em sua extensão noturna
Em seu longo luzir de azul e rio
Em seu corpo amontoado de colinas –
Vejo-a melhor porque a digo
Tudo se mostra melhor porque digo
Tudo mostra melhor o seu estar e a sua carência
Porque digo
Lisboa com seu nome de ser e de não-ser
Com seus meandros de espanto insónia e lata
E seu secreto rebrilhar de coisa de teatro
Seu conivente sorrir de intriga e máscara
Enquanto o largo mar a Ocidente se dilata
Lisboa oscilando como uma grande barca
Lisboa cruelmente construida ao longo da sua própria ausência
Digo o nome da cidade
– Digo para ver

No hay comentarios:
Publicar un comentario