lunes, 23 de enero de 2017

Estar "na fossa"

            Una amiga brasileña, que infelizmente no veo mucho pero que siempre siento cercana, me dijo una vez que los poetas son más auténticos cuando están "na fossa", que quiere decir estar con la moral por los suelos, triste, nostálgico, en fin hecho una pena anímicamente.
            Yo estuve "na fossa". Hace tiempo. Mucho en la medida real de años, meses, días...etc. Poco en la medida de la reconstrucción que sólo ha comenzado.
             E, ingenua, creyéndome  capaz de volcar mi tristeza en palabras, de expresar mi añoranza en poesía, tuve la veleidad de escribir durante algún tiempo lo que mi alma, bastante golpeada, no conseguía asumir. Pidiendo perdón por mi osadía a todos los poetas de verdad, cuelgo éstos, antes de que me arrepienta.
   

Estuvo allí
desde el primer momento
iluminando puertas.
Ciñéndose  la vida.
Calculando los pasos
hacia lo más profundo
del amor infinito.

Esta pregunta sin causa
Este sexo desahuciado
Estos jirones de vida
Esta esperanza cansada
Y este vacío de rosas
que ha conspirado en mi cama
Y este agujero en el alma
que está, de pena, penada
Y este nada
Y este nada



Y si fuera un minuto
Si tú vuelves un día,

una noche, apenas una hora,

cerraré para siempre
las puertas del infierno.
Floreceré en las rosas
que ya se marchitaron.
Cantaré esa canción
que se perdió en el tiempo.
Volverán los otoños
amarillos de ausencia
cargando con su olor
la vida de mi casa
porque todas las cosas
que ya no son ni cosas
tomarán su lugar
en el ancho universo.

Y si fuera un minuto,
en el que yo sintiese
el aire de tu sombra,
solamente un minuto,
cumpliría, una por una,
todas estas promesas.
 



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