No me lo esperaba. Un día Luis y Pablo, mis queridos sobrinos (a quienes ya conocéis por otras entradas) me preguntaron si quería ir a un crucero que habían planeado para pasar unos buenos ratos con "las chicas de oro", a saber: mi hermana María José, mi amiga María Estelina y yo misma. El sí, me salió sin pensarlo un segundo, de haberlo pensado, habría salido SÍÍÍÍÍÍ...
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| Lexington Ave. Al fondo ed. Chrysler. | | |
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Aunque el crucero comenzaba el día 7 de julio, nosotras salimos de Madrid cuatro días antes, vía Iberia (nueva clase turista "premium", que está muy bien) Llegamos a Nueva York, con tiempo para verlo aún de día, gracias a las 6 horas de diferencia, a favor del sol.
Nos hospedamos en un hotel de la avenida Lexington, justo enfrente de la parte posterior del famoso Waldorf Astoria, ahora cerrado para obras. En la intersección de esa avenida con la calle 42, se encuentra el emblemático edificio Chrysler, que en los primeros años de la década de 1930 fue el más alto del mundo.
Me sentí un poco "paleta" al quedarme mirándole embobada, pero es que suponía el referente de tantas películas, algunas en B/N, que hicieron parte de mi infancia. No conocía N.Y. -en realidad es la primera vez que viajé a América del Norte- y me quedo bastante corta al definirme como "paleta" sólo en ese momento, porque fue mi estado natural durante los días que estuve en esa ciudad tan vital, diversa y, desde luego, sorprendente.
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| Detalle de los nombres de víctimas |
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| Center Transportation Hub |
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| Delante de una de las piscinas |
Por la mañana, salimos del hotel con ganas de conocer cuanto más, mejor (al menos yo, que era la novata).
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| Impresionante foto de Pablo Martín Ávila |
Comenzamos con un original desayuno en un precioso local "The River Café", por debajo del Puente de Brooklyn, toda una descubierta.
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| Puente de Brooklyn. |
La fecha ; 4 de Julio.
Lo que quiere decir es que, si USA, exhibe más banderas nacionales que cualquier otro país que haya conocido, el Dia de la Independencia, se multiplican de manera bien expresiva. Y comenzamos la mañana visitando el lugar, de funesto recuerdo, donde se alzaban las torres gemelas. Es imposible no sentirse emocionado ante esas sencillas y enormes piscinas, con las medidas exactas de la base de las torres y su ubicación en el conjunto World Trade Center. Las suministran el agua las mayores cascadas construídas en Estados Unidos. Alrededor de cada una de ellas, unas plataformas de bronce recuerdan el nombre de las más de 3.000 víctimas de aquel 11 de septiembre.
El rascacielos One Trade Center, conocido también como Freedom Tower es el más alto de occidente (541 mt.) y desde 2015 cuenta con un observatorio privilegiado sobre la ciudad. Me gustó, particularmente, por su construcción en forma de diamante y porque en sus facetas se refleja el cielo, como podéis ver en la foto de Pablo. Cercanos a él, se alzan cinco edificios más. Menores, respetuosos con el One, conservando unas líneas rectas y sólidas como para no retirarle ni una pizca de protagonismo. Considerada la estación de metro más cara del mundo, la obra del español Santiago Calatrava no necesita presentación. No soy una gran admiradora de este repetitivo arquitecto pero admito que esas formas de alas, o conchas -depende desde donde se mire- llegan a encajar en la sobriedad respetuosa del conjunto.
Ya habíamos caminado bastante y mi hermana decidió sentarse en una terraza, Luis le hizo compañía y María, Pablo y yo nos fuimos a patear la zona.
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| Federal Hall |
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| A la entrada del Battery Park |
En 1700 se construyó el Federal Hall, para ser ayuntamiento de la ciudad. Más tarde acogió importantes decisiones, como primer Congreso de los Estados Unidos. Con motivo de la fiesta que se celebraba, una banda, supongo que de soldados, tocaban marchas, ataviados con las ropas de la época ¡Con el calor que hacía!
El Alexander Hamilton U.S. Custom House, hoy conocido sólo por U.S. Costum House, es un edificio que se construyó entre 1903 y 1907 en estilo Beaux Arts, que ya por el nombre, da una idea de su inspiración francesa.
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| U.S. Custom House |
Era la antigua Casa de Aduanas, hoy Museo Nacional de los Indios Americanos.
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| Admirando un Klimt sin trampa ni cartón. |
Caminamos bastante, me cansé sólo un poco, pero disfruté de poder ver in situ tantas cosas que ya conocía por otros medios, que no los de la presencia. Y más, con el privilegio de un cicerone "ducho" en esta asombrosa ciudad, su historia y su realidad; mi querido Pablo Martín Ávila (que muy raramente aparece en las fotos) a quien agradezco desde aquí su enorme paciencia en responder a esta preguntona insaciable.
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| N.Y. Desde la terraza del Museo. |
Visita al New York Metropolitan Museum of Art
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| Esto me recordó al niño Luis. ¿por qué será? |
Como no podía dejar de ser, me fascinó lo que vi -que no fue todo, lo que ofrece, claro- Considero que soy un poquito rata de museo porque, desde hace muchos años, uno de mis programas favoritos es pasarme las horas muertas en pinacotecas. Esto no deja de ser un poco incoherente dado que la pintura no es un arte que me emocione de manera especial, salvo en dos o tres casos aislados, que no voy a contar. Y, digo esto porque me dió la impresión de que había un sutil desorden en la exposición de los impresionistas (valga la redundancia). Supongo que es premeditado, alguna forma novedosa a la que no estoy acostumbrada. Debo superar mis prejuicios museísticos y admitir que es ¡MARAVILLOSO!
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| María & me en Central Park |
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| Dando de comer a tortugas y carpas big size | |
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Y, después de un baño de cultura, nada mejor que otro de naturaleza. No había que caminar mucho porque, ahí al lado, esperándonos, estaba el Central Park. ¡Anda que si no nos hubiese esperado! Vale, ya me metí en el jardín de otra dimensión y eso lo dejo para otros blogs de sueños y ensueños...un día. Bueno, a lo que iba; En 1853 el Estado de Nueva York dió su apoyo al proyecto de un parque público. El aumento de habitantes y su necesidad de espacios verdes así lo sugirió y el resultado es este espacio natural de 341 hectáreas y una gran riqueza de fauna y flora, además de ofrecer un palco privilegiado para música y teatro, con espectáculos de esos que quedan grabados en el sentir de la gente para siempre.
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| Grand Central Station |
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| Int. Grand Central Station |
A María, que es la persona que conozco a la que más le gustan las plantas -sobre todo las que tienen flores- le encantó el parque y comentó "es igual que el Retiro de Madrid pero más grande". Tiene razón, es más grande. ¡Jajaja!
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| Un reloj muy cinematográfico. |
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| ¿Quién me puso delante? |
Había dicho que me iba a dejar de palabrería e iba a poner fotos, pues no soy capaz. Lo mío, como experta gráfica es peor que malo. No consigo colocar una imagen en el sitio que le correspondería. Intentaré hacer un cursillo rápido y, entre tanto, voy contando mi experiencia newyorquina, que no puede haber sido mejor.
Sobre el central Park ya os he contado algo, pero es tan increíble que lo mejor es que el sr. Google os cuente, con sus fotografías cosas que escapan a mi conocimiento y, para copiar, mejor lo hacéis directamente. Aprenderéis un montón.
Pongo esta foto del Bergdorf Goodman porque tiene una historia muy interesante. Comenzó con un inmigrante alsaciano en 1899 y trás variadas localizaciones y, en el transcurso de tres generaciones, hoy ocupa un enclave de privilegio en la 5ª avenida con la calle 58. Un bello edificio Art Decó en el espacio -que no el edificio- de una de las mansiones de la familia Vanderbilt.
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| Tienda Bergdorf Goodman en la 5ª ave. con la 43 |
La Catedral de S. Patricio, una pequeña escuela en 1810, sufrió abandonos, crisis por la guerras y, finalmente, en 1868 trás un incendio se reconstruyó, como esa magnífica obra neogótica, el mayor templo de Estados Unidos y un referente para la ciudad de Nueva York.
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| Trump Tower ¡Uf! |
Caminar por la Quinta Avenida te da la idea de que lo conoces todo, o casi todo. Para mí, que como os dije soy una novata, todo me era familiar. Películas, novelas, documentales y hasta noticias me dieron la idea de que ya había estado allí. Y digo noticias porque, esta foto delante de la
Trump Tower, la tengo más vista que la puerta de mi casa.
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| Catedral de S. Patricio |
Si bien es verdad que la puerta de mi casa no me merece tanta atención, de sabida que me la tengo. No me resigno a no contar una anécdota que ocurrió ahí. Precisamente en la famosa torre del más famoso hombre naranja del mundo.
Estaban mi hermana y Luis
comprando en una super tienda de super marcas justo enfrente
, cuando aparecieron unos chavales/as vestidos con uniforme - me pareció que deportivos- hablando casi tan alto como lo hacemos la mayoría de españoles
. Reconocí su nacionalidad brasileña y me atrevería a decir que eran cariocas por el acento. Serían como 20 jóvenes y dos profesores. En un minuto, se emplazaron en tres niveles, dejando
bien a la vista el edificio a su espalda he hicieron lo que en España llamamos "la peineta", es decir: con el puño cerrado, levantar sólo el dedo medio, o corazón.
Acabo de saber que ese gesto viene de la antigua Grecia y esa información vale, lo que vale.
No pude dejar de reírme ya que el Senhor Presidente no cuenta con mi menor simpatía. Ante mi única palabra de complicidad
"Boa", recibí risas de los chicos y, creo, que también de sus monitores.
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| Rokefeller Center |
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| Atlas en Roquefeller Center |
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| Cena en el piso 65 del Plaza. |
En esos días viví momentos inolvidables. Sé que me va a resultar muy difícil escoger, porque no hubo uno sólo en el que no disfrutase una experiencia nueva. Voy a intentar dejar apartada la memoria y fluir las sensaciones.
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| Así vió Pablo el ocaso desde arriba del Plaza | | |
Hay momentos en los que he odiado mi vértigo, adquirido después de los 30 años. ¡Qué inoportuno! Ni siquiera con los cristales protectores fui capaz de acercarme más al anochecer en N.Y. desde un lugar fantástico.
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| New York by night. Pablo estaba "al loro" |
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| The Metropolitan Opera |
Tengo que confesar que este viaje me hizo sentir muy afortunada porque, Luis y Pablo, mis queridos e insuperables anfitriones, estuvieron en todo.
¡¡¡TATATACHANNNN!!!
Ahí mismo, en el MET, como es más conocido ese teatro fantástico, pudimos admirar al
American Ballet Theatre. El espectáculo;
"A Tchaikovsky Spectacular" Un ballet dividido en dos partes. La primera,
After Effect" con una

coreografía moderna, del brasileño Marcelo Gomes. La segunda;
"Aurora's Wedding" obedeciendo, con algunas variaciones, a la visión coreográfica de Marcus Petipa, del siglo XIX.
El movimiento perfecto, aliado a la música perfecta, sólo podía alcanzar el resultado de un sentimiento perfecto también. La sensación de que continuaba envuelta en la magia del espectáculo se empezó a disipar cuando salimos a la luz de la tarde, bastante calentita, y fuimos a conocer otras cosas.
El Soho
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| Ladurée (París 1862) |
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| ¡Oh! ¿Atacamos? |
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| Calle en el Soho |
(South of Houston) zona
que ya me había recomendado Piky, mi hija dedicada al mundo de la moda. Precisamente por eso, porque en otro tiempo en ese barrio comenzaron a dar sus primeros y difíciles pasos, algunos de los que más tarde fueron nombres importantes del diseño. Me pareció un ambiente acogedor, tan diferente del sorprendente Nueva York de los rascacielos.
Las dos fotografías de Ladurée no son para dar envidia a los golosos, bueno, o ese no es el principal motivo. Es para descubriros un Restaurant, Salon de Thé, Pâtissier, Chocolatier...etc en el barrio. Sus principios se remontan a 1862 en París y su fama es ampliamente merecida. ¡Todo delicioso!
Y ahora:
Más ¡¡¡TATATACHANNNN!!!
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| Así es el escenario al principio |
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| Cuando se sueltan las cuerdas |
Otro momento mágico. Una noche inolvidable.
Asistir a una representación de "El fantasma de la Ópera" en el
Majestic Theatre de Broadway es como un sueño, guardado en ese rincón que el pensamiento tiene para las cosas imposibles.
Yo, que por familia y amigos tengo relación con el teatro, no puedo dejar de sentir algo parecido a la envidia al ver los años que aquí, o en Londres por ejemplo, se mantiene una obra en escena. Y, claro, después de 29 años seguidos, este musical de Andrew Lloid Webber es...perfecto.
Los espectadores de primeras -léase yo- debemos haber puesto cara de bobos cuando, del escenario que nos encontramos al entrar (un gran envoltorio de cosas amarradas con cuerdas) se esfuma. Sí, porque con la rapidez que se transforma más parece un truco de magos. Aparece el telón rojo. Lo que parecía una mesa camilla envuelta para transporte, se convierte en una gran lámpara que sube a su lugar correspondiente. Todo tiene movimiento. La figura central del ángel también. Y entonces...señoras y señores ¡ Comienza el espectáculo! La música, que en algunos momentos tarareo mentalmente, de tanto como la conozco, me envuelve y se va haciendo palabras, y actores-cantantes, y vestuario y decorados ¡Excelentes decorados! En fin, para no olvidarlo nunca.
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| Salida del teatro. Broadway; un ambiente increíble. |
No voy a escribir aquí todo lo que fueron para mí estos días en Nueva York. Porque se puede decir que no paramos. Que este matrimonio, que quiero tanto, consiguió llevarnos como zascandiles por Manhattan y ayudarme (lo pongo en singular porque creo que yo era la primeriza) a conocer un mundo nuevo, que no el nuevo mundo. Ese creo que fué Colon. Y, Luis, lo siento, pero me parece que la organización y puesta en marcha se la debo a Pablo...risas cariñosas.
OTRAS IMÁGENES DE LA GRAN MANZANA
Quien menos sale en las fotografías es Pablo, obviamente, si no ¿quién hacía estas preciosidades?
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| Edificio Woolworth fue el más alto del mundo. |
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| Hotel Península 1905 |
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| Descansando en una terraza |
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| Hotel Plaza |
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| Todos los caminos te acercan |
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| A lo lejos La Estatua de la Libertad |
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| Detalle del conjunto World Trade Center |
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| Goodbye New York ¡Adios! | |
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