martes, 5 de abril de 2016

Un viaje imprevisible 2

ISLA  KOH-SAMUI (Tailandia)

Alguien me ha dicho que en mi entrada anterior (Singapur) mis comentarios parecían sacados de un programa turístico. Y tiene razón. Hace muchos años, escribía en una revista dedicada a divulgar, entre otros temas, el de los viajes. Será por eso. Pues, para comenzar con lo que ahora quiero decir, voy a hacerlo con una frase totalmente novedosa: Koh Samui; Un paraíso en la tierra. Jájájá !!! o como hacen los brasileños en las redes sociales en  onomatopeya de la risa Kkkkkk!!! Que es más innovador.
Olvidemos lo del paraíso y otras frases igual de manidas para contaros lo poquito de la isla que llegué a conocer. Allí, me di cuenta de lo que quería decir el lujo asiático. Frase que, desde los cuentos de la infancia, asocié a algo que no era ésto precisamente.


La isla, en todo su perímetro, está considerada como un destino para privilegiados, económicamente hablando, pero parece que algunos menos "pudientes", como los mochileros a quienes pedí prestada esta foto, también pudieron disfrutar de sus encantos.
Este grupo de amigos-família-amigos - que tanto monta monta tanto (a saber, MªJosé, María, Chelo, Luis, Pablo, Julian y yo) tuvimos la suerte de que el mes de marzo no coincidiese con vacaciones, casi de nadie, así que nos encontramos prácticamente solos aquí:
Beach Republic Hotel  -Zona de Maret- Koh samui


Hablar del mar más azul, el cielo, las palmeras...etc. sería más de lo mismo de lo que escribía antes, porque mares turquesa, cielos límpidos y ambiente paradisíaco es común a muchos lugares de este extraordinario planeta que habitamos.
Voy a contar mi experiencia personal en este juego de sentirte VIP. A ver amiguitos, que esto no va a darme la vuelta a la cabeza, que tengo la consciencia de que sólo fue por un rato pero, eso sí, un rato delicioso.

...Esas camas tibetanas...
Tras un día de navegación y un poco menos de taxi (todo lo que queremos conocer está lejos de los puertos) llegamos al Beach Republic Hotel, situado entre las playas Maret y Lamai. Habíamos madrugado bastante y, a algunos de nosotros, se nos escapó la mirada, y el cuerpo, hacia esas típicas camas tailandesas que convidaban a una perfecta relajación frente al mar.
De repente, en la mesita al lado de la cama, surge un mojito de lo más aparente. Poco después te dejas seducir por un masaje, que sólo estos profesionales saben dar. Durante los primeros diez minuto quería que acabase cuanto antes pensando que  iban a romper algo en mi anatomía ósea pero, a partir de ese momento quise que se prolongase todo lo posible. Y se prolongó, devolviendo suavidad a los músculos agarrotados y, no se bien por qué, un estado parecido a la paz interior.
Ups! Olvidé apuntar los nombres de los platos pero estaban riquísimos
Como cualquier persona que disfrute de viajar, la gastronomía local es una de las cosas que más ayudan para conocer los lugares. En este caso, pedimos varios platos para poder saborear la diversidad. Para hacer justicia a los verdaderos anfitriones de este viaje, nos dejamos aconsejar por Luis y Pablo que, aquí entre nosotros, creo que les queda poco mundo por conocer. Fue un buen consejo y el almuerzo resultó delicioso.


Lo que os decía de viajar en marzo.


Koh, quiere decir isla. Samui paraíso seguro. Esta isla del golfo de Tailandia está considerada como una de la más hermosas del mundo. No me extraña que lo sea y, viendo el mapa, lo que apetece es recorrerla entera, pero eso tendrá que esperar. Hasta que yo cumpla diez o quince años menos.



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