viernes, 8 de abril de 2016

Un viaje imprevisible 3

Pero ésta también y me fascinó
BANGKOK (Tailandia)
Esta es la gran ciudad llamada Bangkok
                                                
                                                

Bangkok;
"Aldea de la Ciruela Silvestre""Ciudad de los Ángeles"
Buda de oro  5,5 toneladas de oro macizo
        
                     Chelo y Juli, a pleno sol, ante la Capilla Real.




Dependiendo de la época histórica y la raíz del idioma esta asombrosa ciudad cambia de nombre, como cambia de cara. Es pasado y futuro, paciencia y urgencia, sueño y realidad.
Ocurrió. Por fin entré de lleno en el Oriente romántico de algunas de las mejores historias que me acompañaron, cuando la imaginación viajaba a lugares desconocidos.
Creo que voy a ocupar la mayor parte, si no la única de este espacio que me he concedido, por obra y gracia de mi voluntad y de las claves modernas, que todavía me tienen mucho que enseñar, al Gran Palacio de Bangkok.
Si no fuera por los turistas que, como nosotros, pululan por todos los rincones, no sería difícil imaginar por aquellas calles a Anna, la institutriz inglesa, seguida de los numerosos hijos del Rey de Siam. A ese rey que para mí siempre será Yul Brynner, porque no se puede ser más atractivo ni más rey de Siam que él.   
Buda Esmeralda
Panteón Real 




El palacio real fue residencia oficial del Rey de Tailandia desde el XVIII hasta mediados del siglo XX. Pero en los 218.000 m2 que encierran toda esta belleza, no encontramos sólo el Gran Palacio.  
La mayoría budista de Bangkok está bien presente en los templos que acoge este gran recinto  En ellos, la realidad y la leyenda se funden, o mi fantasía lo hace, convirtiendo en realidad lo que es fantasía y al contrario. Me parece lógico; pertenezco a un continente donde se veneran reliquias de todo tipo, se hallan Vírgenes en los más variados parajes y envolviendo las más diversas aventuras. Esto viene a cuento de los hallazgos de dos de las imágenes de Buda más veneradas aquí; el Buda de Oro y el Buda Esmeralda Cuentan que en 1930 se encontró una gran estatua de concreto, que pasó veinte años al relente y que, al final de ese tiempo, y habiendo conseguido un local para colocarla, la grua que la transportaba la dejó caer. En ese momento, el duro revestimiento se resquebrajó y dejó a la vista de todos, parte de lo que hoy es la mayor estatua de oro macizo del mundo. 3m. de altura y 5,5 toneladas del precioso metal.
Del Buda Esmeralda, una pequeña estatua de 45cm. la leyenda se remonta al año 43 a.C. El nombre se debe a una simple equivocación. También esta figura del Buda Gautama estaba cubierta de estuco y, al caerle un rayo, durante una gran tormenta, se descubrió el color verde en su interior. Pensaron que se trataba de una talla en esmeralda lo que, poco después, resultó ser jade. Un bloque de jade, primorosamente esculpido por un artista de la antigüedad. Sin embargo, conservó el nombre de la piedra preciosa y hoy es venerado por adeptos y admirado por curiosos de todo el mundo. Muda de vestimenta, siempre de oro, tres veces al año, verano, invierno y tiempo de lluvias y es al rey, en persona, a quien cabe el honor de cambiarla.
Esta foto de la derecha, en que estamos María, María José, Chelo, Luis, Juli y yo, la pongo para llamaros la atención hacia los acabamientos de los templos que confluyen en el Gran Palacio.
Es perfecto. Millones de minúsculas piedras, espejos o pinturas lo hacen tan hermoso, tan detallado en el trabajo que uno siente la tendencia de creer que los que se ocupaban de adornar la obra que se les entregaba desnuda, para darle la armonía final, debían estar emparentados con los ángeles.
Exterior del Templo del Buda Esmeralda. Un prodigio artesano
En estilos renacentista y clásico tailandés, edificio que acoge
zonas de recepción, servicios y el Salón del Trono.


Fijaos en el detalle
A pleno sol,  con una elevada temperatura y la humedad en grados superlativos, me sentía al borde de quedarme como una pasa, a pesar de la cantidad de água que bebía. Quedaba mucho por ver en esa maravilla, hasta entonces sólo soñada. Sin embargo, había que conocer un poco más Bangkok y para ello movilizarse. Momento tuc-tuc.
Tuc-Tuc


      Antes del almuerzo, un recorrido por el río Chao Phraya o Río de los Reyes. Poco a poco, íbamos dejando atrás el pasado majestuoso para adentrarnos en unas aguas, de gran actividad comercial y turística, que nos aproximaban a la zona moderna de la capital tailandesa.
En la ribera del río se encuentra el Wat Arun, -Templo del Amanecer- según las guías turísticas, el templo más visitado de Bangkok. Cuando lo vimos en nuestra travesía por el Chao Phraya estaba "escondido" tras complicados andamios. Parece que necesitaba unos arreglillos. Es lo que pasa con las cosas antiguas que se quieren eternizar. Y eso me recuerda a algunas que están medio olvidadas en otros lugares del mundo. Pero eso es otro capítulo que abordaré...un día.
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 Wat Arun - Templo del Amanecer











Pagoda a la orilla del río

Llegando a nuestro destino, que en ese momento estaba comandado por el apetito, fuimos adentrándonos en lo que llamo la modernidad. He de admitir que es la parte que menos interés me despierta. Ciudades grandes, llenas de centros comerciales,  enormes hoteles y edificios en plena competición de alturas, llegan a parecerse demasiado. Prefiero volar al pasado y llenar la imaginación con todo lo que su cultura me sugiera. ¿Alguien se quedaría indiferente ante una ciudad llamada "Aldea de la Ciruela Silvestre"?

Desde la escalinata del Templo del Buda de Oro, las dos Bangkok

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