SINGAPUR (Península de Malasia)
Reitero el título de la entrada porque nada me podía hacer pensar, un par de meses atrás, que visitaría algunos de los países que componen el sudeste asiático. Ese lugar del mundo que por la historia y la literatura me eran tan apetecibles.
Reitero el título de la entrada porque nada me podía hacer pensar, un par de meses atrás, que visitaría algunos de los países que componen el sudeste asiático. Ese lugar del mundo que por la historia y la literatura me eran tan apetecibles.
Como este blog, ni cualquier otro medio público, me gusta para contar cosas personales, sólo diré que me sentí privilegiada cuando recibí la invitación, generosa invitación, de formar parte de un grupo de siete personas unidas por lazos de familia y amistad. En poco tiempo me vi volando a Londres (primera decepción, y no hablo de la capital del Reino Unido, obviamente, me refiero sólo al aeropuerto de Heathrow) donde haríamos una corta escala rumbo a Ásia.
Desembarcar en el Aeropuerto de Singapur, también llamado Shangi Airport International, es como llegar a un mundo diferente, por algo está en el ranking correspondiente ocupando el primer lugar. Y si a su belleza plástica, eficiencia y todas las comodidades que un viajero cansado necesita, unimos el encanto personal de los que cumplen allí los diversos servicios...pues, para quedarse a vivir en el propio aeropuerto..
Estas imágenes son del Parque de Merliot. De inmediato me llamó la atención el nombre. Merliot, que es esa figura que echa agua por la boca y da nombre al parque, es la alusión al pueblo antiguo y al moderno. Su cola es de pez y recuerda a la Ciudad del Mar, en javanés Temasek. La cabeza es de león (León Ciudad, "Singapura" del malayo y sánscrito). Este segundo nombre le fue dado por un príncipe cuando redescubrió la ciudad en el siglo XI. La población de Singapur, aunque la mayor parte es de origen chino, cuenta también con malayos, indios y euroasiáticos. Por ello te encuentras con gente que habla diferente, escribe diferente, tiene creencias diferentes y, supongo, que piensa diferente .
Al otro lado del parque está Marina Bay, la mega estructura hotelera, comercial...etc. En el etc. se puede incluir, juego, diversión, deporte y, creo yo, con una ventaja sobre sus homólogos, en Las Vegas por ejemplo, el buen gusto, al menos en el diseño arquitectónico. Tres enormes torres, coronadas por lo que parece la proa de un barco.
Muchas cosas me impresionaron en esta ciudad nueva, unas en términos positivos, casi ninguna en negativo. Y digo casi ninguna porque, alguna vez, vi por las estupendas vías de acceso a la ciudad, unas viejas furgonetas cargadas de hombres, obviamente trabajadores, que se dirigían a una obra o a tal vez al campo??? En fin, ya estoy yo sacando punta a todo. Tengo que admitir que jamás he visitado otro país tan organizado, tan asépticamente limpio y tan amable.
Durante tres días nos alojamos en un hotel estupendo. En medio del centro financiero, con sus innumerables torres compitiendo por llegar al cielo, ahí estábamos nosotros, en un edificio histórico de cuatro pisos, que llegaba a los talones (geométricamente hablando) de los otros de su entorno. Pero que, puedo apostar, ganaba en estilo, para mi gusto, claro, y atención personalizada a cualquiera de ellos.
En esta foto de la derecha, estamos cenando en el medio de la calle. Un espacio que rodea a un mercado, como podría ser el de San Miguel, en Madrid. En él se disponen cientos de mesas, sillas o bancos, más o menos cómodos - diría que menos- y grandes parrillas donde se asan todo tipo de alimentos. Me podía recordar vagamente, algunos antiguos chiringuitos de nuestras playas o a la Feira de Lisboa, en otros tiempos, pero enormemente mayor. Fue una de las cenas (que repetimos) más insólitas a las que he asistido. Llegaban hasta nosotros diversos "camareros" ofreciendo sus menús plastificados, llenos de malas fotografías coloridas. Cada uno de esos empleados pertenecía a un "chiringuito" diferente, luego venía otro a quien encargábamos las bebidas. No se como hacían su contabilidad final pero estoy segura de que funcionaba. Mirando hacia arriba, desde donde nos encontrábamos, la sensación era apabullante. Parecíamos hormiguitas en un mundo de gigantes. Lo más increíble de todo es que, al amanecer, aquel gran espacio se convertía, por obra y gracia del estilo oriental, en una moderna vía de tránsito con todas las características de organización y pulcritud que son marca Singapur.
En la foto de la izquierda, tomada en la piscina del hotel aclaro mejor lo de la sensación de "apabullante"
Un almuerzo en el tradicional Raffles Hotel. Entrar allí te ayuda a entender como debía ser la vida de los ingleses colonialistas en el siglo XIX. Mantiene un aire de exclusivismo, a pesar de haber sido remodelado y ampliado años después de su construcción en 1887. Allí probé el cóctel que inventó algún barman de la época para que las mujeres pudieran beber en público. Y luego hablan de feminismo... Eso sí, descubrí las deliciosas patatas fritas trufadas, toda una idea.
Todas las confesiones religiosas, o corrientes filosóficas están presentes en Singapur, en el barrio indio encontramos templos con tallas de formas y colores sorprendentes.
Y en el barrio chino, la pagoda de la Reliquia del Diente de Buda y un detalle de los muchos y diversos que en ella se encuentran.
No puedo
poner aquí
todo lo que
he conocido
de Singapur. A pesar de ser
una Ciudad relativamente
pequeña, su variedad es tan grande que me hace imposible la tarea.
Impresionantes sus colores, en barrios y calles periféricas.

Esta fotografía revela la esencia de lo que es la ciudad. Modernidad y tradición. La vida vertiginosa de las alturas, que avanza en una etapa contra reloj, conviviendo con el horario pertinaz de calma reflexiva... una vida común.
Días después regresé a Singapur; Ciudad del León, Temasek, Ciudad del Mar. Sólo sería para despedirme. Pero aún quedaría tiempo para algún descubrimiento más.
| Parque Merliot |
Estas imágenes son del Parque de Merliot. De inmediato me llamó la atención el nombre. Merliot, que es esa figura que echa agua por la boca y da nombre al parque, es la alusión al pueblo antiguo y al moderno. Su cola es de pez y recuerda a la Ciudad del Mar, en javanés Temasek. La cabeza es de león (León Ciudad, "Singapura" del malayo y sánscrito). Este segundo nombre le fue dado por un príncipe cuando redescubrió la ciudad en el siglo XI. La población de Singapur, aunque la mayor parte es de origen chino, cuenta también con malayos, indios y euroasiáticos. Por ello te encuentras con gente que habla diferente, escribe diferente, tiene creencias diferentes y, supongo, que piensa diferente .
Al otro lado del parque está Marina Bay, la mega estructura hotelera, comercial...etc. En el etc. se puede incluir, juego, diversión, deporte y, creo yo, con una ventaja sobre sus homólogos, en Las Vegas por ejemplo, el buen gusto, al menos en el diseño arquitectónico. Tres enormes torres, coronadas por lo que parece la proa de un barco.
| Marina Bay. A la izquierda, flor de loto que se abre o cierra en diferentes horas del día, lo que ocupa la paciencia de algunos. |
Durante tres días nos alojamos en un hotel estupendo. En medio del centro financiero, con sus innumerables torres compitiendo por llegar al cielo, ahí estábamos nosotros, en un edificio histórico de cuatro pisos, que llegaba a los talones (geométricamente hablando) de los otros de su entorno. Pero que, puedo apostar, ganaba en estilo, para mi gusto, claro, y atención personalizada a cualquiera de ellos.
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| Cena callejera en el medio del centro financiero |
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| Piscina del hotel Sofitel So Singapore |
En esta foto de la derecha, estamos cenando en el medio de la calle. Un espacio que rodea a un mercado, como podría ser el de San Miguel, en Madrid. En él se disponen cientos de mesas, sillas o bancos, más o menos cómodos - diría que menos- y grandes parrillas donde se asan todo tipo de alimentos. Me podía recordar vagamente, algunos antiguos chiringuitos de nuestras playas o a la Feira de Lisboa, en otros tiempos, pero enormemente mayor. Fue una de las cenas (que repetimos) más insólitas a las que he asistido. Llegaban hasta nosotros diversos "camareros" ofreciendo sus menús plastificados, llenos de malas fotografías coloridas. Cada uno de esos empleados pertenecía a un "chiringuito" diferente, luego venía otro a quien encargábamos las bebidas. No se como hacían su contabilidad final pero estoy segura de que funcionaba. Mirando hacia arriba, desde donde nos encontrábamos, la sensación era apabullante. Parecíamos hormiguitas en un mundo de gigantes. Lo más increíble de todo es que, al amanecer, aquel gran espacio se convertía, por obra y gracia del estilo oriental, en una moderna vía de tránsito con todas las características de organización y pulcritud que son marca Singapur.
En la foto de la izquierda, tomada en la piscina del hotel aclaro mejor lo de la sensación de "apabullante"
Un almuerzo en el tradicional Raffles Hotel. Entrar allí te ayuda a entender como debía ser la vida de los ingleses colonialistas en el siglo XIX. Mantiene un aire de exclusivismo, a pesar de haber sido remodelado y ampliado años después de su construcción en 1887. Allí probé el cóctel que inventó algún barman de la época para que las mujeres pudieran beber en público. Y luego hablan de feminismo... Eso sí, descubrí las deliciosas patatas fritas trufadas, toda una idea.
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| Detalle de las figuras. Frontal Templo Sri Mariammam |
Y en el barrio chino, la pagoda de la Reliquia del Diente de Buda y un detalle de los muchos y diversos que en ella se encuentran.
| Pagoda de la Reliquia del Diente de Buda |
| Una de las múltiples figuras de Buda |
poner aquí
todo lo que
he conocido
de Singapur. A pesar de ser
una Ciudad relativamente
pequeña, su variedad es tan grande que me hace imposible la tarea.
Impresionantes sus colores, en barrios y calles periféricas.
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| Entrada a un restaurante. Los barrios, como éste (Bugis) se expresan en colores. |

Esta fotografía revela la esencia de lo que es la ciudad. Modernidad y tradición. La vida vertiginosa de las alturas, que avanza en una etapa contra reloj, conviviendo con el horario pertinaz de calma reflexiva... una vida común.
Días después regresé a Singapur; Ciudad del León, Temasek, Ciudad del Mar. Sólo sería para despedirme. Pero aún quedaría tiempo para algún descubrimiento más.





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