domingo, 24 de enero de 2016

Promesa

Ayer dije que hoy acabaría el cuento que tengo entre manos y que os estoy pasando como si fuese uno de esos relatos de la posguerra, que corrían de mano en mano. Hago aquí un inciso para recordar los mencionados relatos que, allá por los años 50, narraban los crímenes más hediondos que la prensa de la época no podía referir. Bueno, a lo que iba. Pues que se estaba haciendo demasiado largo y decidí que el final se queda para mañana.
Hoy el sol y la temperatura eran tan preocupantemente inoportunos, pero tan apetecibles, que he pasado horas paseando (supongo que entretenida hablando sola) y disfrutando del aire puro, que viene de la sierra de Guadarrama, que le he dedicado poco tiempo al blog.
Mañana será otro día...
¡Ah! y gracias a todos los que leéis las cosas que se me van ocurriendo.
Hasta mañana

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