En su momento no me apercibí de la importancia que tenía. O no le reconocí. O estaba divagando, yo que se por donde y se me escapó, como se nos escapa la belleza tantas veces que después, más tarde lamentamos. Y eso si nos damos cuenta de que ocurrió.
Otro (no recuerdo si ya he confesado más) de mis enormes defectos es la distracción. He querido, con verdadero empeño, curarme de este mal que más que un defecto, como decía, es una verdadera maldición. No tengo constancia de que en el día de mi nacimiento entrase una poderosa bruja que, en lugar de enviarme al limbo de los sueños durante 100 años, dijese -con el poder que todas las brujas poderosas tienen- ésta, (refiriéndose al bebé que yo era entonces) padecerá distracción aguda incurable. Pues si no hubo bruja malvada, como si la hubiera. En mi lucha contra el despiste congénito creo que he perdido la batalla. Ah! voy a lo que quería decir.
Jaume Plensa, un escultor que he debido conocer tarde, pero como dice el refrán..."Nunca es tarde si la dicha es buena" y la dicha fue, es, enorme. No soy una entendida pero lo que a mí me inspira la obra de este artista es una invitación a entrar en su universo, enorme y voluntariamente incompleto.
Me apetece mucho compartirlo con vosotros y ya me callo porque "donde hay patrón"...


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